27 de agosto de 2013 / 03:21 p.m.

El vehículo aéreo no tripulado es apto para seguir un objetivo en movimiento; realizar tareas de vigilancia; apoyar en búsqueda y rescate de personas, supervisar cultivos, explorar bosques e inspeccionar sitios de riesgo como instalaciones eléctricas, oleoductos o carreteras.

Además puede tomar fotografías o video de terrenos, hacer monitoreo o realizar cartografía digital.

El artefacto

El vehículo logra elevarse a una altura de 100 metros y tiene la capacidad para volar cuando hay viento o lluvia. Está diseñado con material resistente pero ligero, por lo que tiene un costo mucho menor que productos similares importados, además de que cuenta con la ventaja de acoplarse a las necesidades de la industria nacional.

El estudiante de doctorado Iván González Hernández actualmente desarrolla la versión más reciente del minihelicóptero para agregar y mejorar sus funciones.

""Mediante el GPS se puede programar para que vuele hacia una dirección, llegue al área, tome video o fotografías, cumpla la misión, regrese y aterrice. Uno de los principales objetivos de este trabajo de investigación es no arriesgar vidas humanas"", aseguró González.

El diseño del helicóptero permite que se maneje fácilmente. Cuenta con microcomputadora y funciona a través de sensores de posicionamiento programados mediante algoritmos de visión artificial. El tamaño de su estructura es inferior a un metro y existen modelos de mini helicópteros de cuatro, seis y ocho hélices (sistema de rotores).

La cámara está conectada a un módulo de transmisión de video de largo alcance y puede mantener comunicación directa con una computadora ubicada en tierra.

El minihelicóptero es parte de una plataforma aérea con tecnología ciento por ciento mexicana y sus desarrolladores buscan aplicaciones civiles relevantes para la sociedad.

A la venta

Actualmente —agregó el investigador en un comunicado— se busca comercializarlo para su venta a universidades con propósitos de enseñanza. Por ejemplo, funciona para el estudio de leyes de control.

En muchas escuelas de educación superior estos temas se estudian sólo a nivel teórico, la mayoría trabaja con simulaciones. Con estos prototipos pueden conocer de manera directa la aplicación.

Los investigadores también buscan socios comerciales para invertir en esta importante tecnología. Al artefacto se le puede adaptar equipo o funciones, según las necesidades específicas de los clientes, ya que realiza misiones programadas de manera autónoma.

El vehículo forma parte del trabajo de investigación realizado en la Unidad Mixta Internacional (UMI), integrada por el gobierno mexicano en coordinación con el gobierno francés.

Por parte de México los recursos económicos corren a cargo del Conacyt, y el financiamiento francés proviene del Centro Nacional de Investigación Científica, (CNRS, por su sigla en francés).

La UMI está en las instalaciones del Cinvestav, donde desde 2008 fue instalado el Laboratorio Franco-Mexicano de Informática y Automática bajo la dirección del doctor Rogelio Lozano Leal.

En la UMI el desarrollo de minirrobots ayuda a la formación de estudiantes de posgrado. Los prototipos son resultado de cinco años de trabajo y en ellos han participado varias generaciones de alumnos.

Ciencia mexicana ayuda en juicio contra Bolton

El 26 de julio la Corte de Londres, Inglaterra, encarceló por fraude a Gary Bolton, fabricante del aparato GT200, ya que este equipo no tiene la capacidad de detectar explosivos y drogas.

Para sustentar su decisión, la corte británica utilizó como evidencia los resultados de pruebas y estudios publicados por dos expertos mexicanos, Luis Mochán y Alejandro Ramírez, quienes son miembros de la Academia Mexicana de Ciencias.

El instrumento GT200 fue comercializado en 16 mil dólares y utilizado por las autoridades de varios países, incluyendo a México, para supuestamente “detectar” explosivos y drogas.

La AMC se congratuló en un comunicado de que el conocimiento científico se haya utilizado para alcanzar esta decisión de la justicia inglesa que condenó a siete años de prisión al defraudador, y resaltó que parte de la información relevante durante el proceso y el análisis judicial fue justamente la generada por miembros de la comunidad científica mexicana.

""Como lo ha hecho siempre, la comunidad científica está dispuesta a colaborar con las autoridades de México y la sociedad en general para orientar en la toma de decisiones sobre aquellos temas que requieran del conocimiento científico y tecnológico"", destacó la AMC.

Redacción