27 de junio de 2013 / 03:37 p.m.

París • “Rayuela” dibuja, 50 años después de su publicación, los pliegues del mapa de París. La antinovela de Julio Cortázar sirve de guía para los viajeros que buscan asomarse al arco que da a Quai de Conti o atravesar Pont Neuf, un viaje mágico que ahora puede hacerse de la mano de Instituto Cervantes.

Desde que el 28 de junio de 1963 Cortázar (1914-1984) publicara Rayuela, cada lector puede fabricar en su mente su itinerario personal de la ciudad, una de sus grandes protagonistas. Ahora el Cervantes de la capital del Sena celebra el 50 aniversario de Rayuela con una exposición, un diccionario y una ruta virtual.

La muestra —curada por Juan Manuel Bonet, director del Cervantes de París—, el diccionario que la acompaña y la ruta virtual permiten seguir de diferentes maneras los encuentros y desencuentros de Horacio Oliveira y de sus amigos, gracias a la personalísima relación que Cortázar mantenía con las ciudades, a las que decía considerar “siempre” como mujeres.

“Mi relación con ellas ha sido siempre la de un hombre con una mujer”, explicaba el autor deHistorias de famas y cronopios.

Así lo recuerda el escritor José María Conget en la presentación de esta ruta de la que es responsable y que, bajo el título de ¿Encontraría a la Maga?, lleva desde el muelle de Conti hasta el cementerio de Montparnasse, donde está enterrado Cortázar.

El tablero del paseo al que se accede por la página de la sede parisina del Cervantes conduce a lo largo de los 190 capítulos de la novela por el recorrido metafísico y existencialista de sus personajes “en la parte de acá”, la de París, siendo “la parte de allá” la que sitúa la acción en Buenos Aires.

Desde el Quia de Conti, situado en el céntrico distrito VI de París, empieza uno de los dos recorridos posibles que Cortázar ofrece a su lector, con la pregunta “¿encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo de la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río...”.

De la orilla izquierda del Sena, a la derecha, con varias idas y vueltas de un lado a otro del río que atraviesa la ciudad, pasando por el Museo del Louvre o el restaurante Au chien qui fume, hasta terminar en la tumba del escritor, esta ruta propone la visita virtual o acompañado de su guía impresa.

Son 27 etapas, con fotografías, explicaciones históricas y turísticas, además de fragmentos de la novela que llevan al viajero por lugares tan emblemáticos como el Pont Neuf, donde se despiden Horacio y la Maga; la rue de la Huchette, uno de los lugares asociados con las especulaciones metafísicas de Horacio Oliveira, o la rue Daval, donde el azar prepara un encuentro a la pareja.

La exposición, comisariada por Bonet para celebrar la obra maestra de Cortázar, reúne un conjunto de cuadros, dibujos y fotografías que ilustran la relación del escritor con la ciudad donde residió desde 1951 hasta su muerte.

Hasta el próximo 12 de julio se podrán ver obras de Pat Andrea, Eduardo Jonquières, Julio Silva y Sergio de Castro.

EFE