9 de octubre de 2014 / 01:43 p.m.

 

Los Redskins han pasado buena parte de los últimos años explicando por qué perdieron algún partido. Ahora están dando explicaciones sobre su conducta después de una derrota.

El entrenador de Washington Jay Gruden y sus jugadores desestimaron el miércoles los comentarios de varios periodistas, que atestiguaron un ambiente inesperadamente relajado el lunes, luego de que el equipo cayó por 27-17 ante los Seahawks de Seattle.

Con algunos recursos retóricos, varios jugadores preguntaron cómo se supone que debe comportarse un deportista profesional después de una derrota.

"¿Habría sido mejor si hubiéramos arrojado nuestros cascos contra los casilleros y si hubiéramos volcado las hieleras del Gatorade?", inquirió Kedric Golston, veterano integrante de la línea defensiva. "Somos profesionales y estoy seguro de que voy a recibir algunas críticas por afirmar esto, pero júzguennos por lo que hacemos en el campo".

Gruden dijo que no vio ninguna de las reacciones cuestionadas luego del tropiezo del lunes. Sin embargo, aseguró que había investigado el asunto y consideró que las críticas fueron "exageradas en su mayoría".

"Muy, muy exageradas", recalcó Gruden. "Hablé con los chicos justo después del partido y todos estaban decepcionados. Había gotas de sudor o incluso de sangre en todos los vestuarios y perdimos un partido en casa. A nadie le gusta caer como local. Todos estaban frustrados".

Minutos después de que Gruden abandonó los camerinos para ofrecer una conferencia de prensa, el capitán de la ofensiva Trent Williams y otro jugador, Pierre Garcon, figuraron entre un grupo que bromeó y rio. En general, no se apreció en los vestuarios el ambiente habitual cuando un equipo cae por más de 10 puntos de diferencia en el horario estelar de la televisión.

Además, los Redskins han perdido 17 de 21 partidos desde el comienzo de la campaña anterior.

El linebacker Brian Orakpo dijo que los Redskins (1-4) podían mantener "la frente en alto" mientras se preparaban para su siguiente partido, luego de competirle "palmo a palmo" a los campeones reinantes del Super Bowl.

AP