7 de febrero de 2013 / 09:16 p.m.

México • La muerte del presidente Francisco I. Madero en 1913, fue uno de los sacrificios más costosos de la Revolución Mexicana, afirmó hoy el director general del INAH, Sergio Raúl Arroyo, al inaugurar el coloquio académico y la exposición fotográfica "La imagen cruenta: Centenario de la Decena Trágica".

En el acto realizado en la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el sur de esta ciudad, añadió que el hecho histórico sirvió como punto de partida para la cohesión de distintas fracciones en armas.

Resaltó que de tales hechos dan cuenta la muestra y el coloquio, de las numerosas vertientes que ofrece el tema de la Revolución Mexicana y de sus posibilidades para ser visto siempre desde distintos ángulos y panoramas interpretativos.

Recordó que los días de violencia en la capital, que iniciaron el 9 de febrero y terminaron con el asesinato del presidente Madero, el día 22, abrieron la puerta a una nueva etapa revolucionaria, representando el ataque del conservadurismo frente al reclamo de legitimidad de los intereses revolucionarios, fincados en buena medida en el triunfo democrático de autor del "Plan de San Luis".

Refirió que no obstante que el periodo revolucionario está ampliamente documentado y ser un tema que los investigadores han explorado profusamente, "este episodio no deja de ofrecer nuevos motivos para el estudio y dialogo académico".

Sobre la exposición, precisó que presenta la curaduría de 22 imágenes pertenecientes al sistema de resguardo de fototecas del INAH y proveniente de los Fondos Teixidor y Casasola. Además, cuenta con imágenes de artistas de la lente como Hugo Brehme, Eduardo Melado y Ezequiel Carrasco, entre otros.

En ella, se muestran distintas escenas previas y posteriores a la Decena Trágica, ocurrida en la ciudad de México entre el 9 y el 18 de febrero de 1913, tales como un grupo de zapatistas o Francisco Villa a todo galope.

Igualmente, un soldado federal que se despide de su mujer, una fémina con un fusil en la mano y la mirada valerosa, los cuerpos de hombres fusilados a los pies de sus ejecutores, así como al presidente Madero al momento de entrar a la ciudad de México.

El etnólogo acotó que "los materiales nos permiten, a partir de una mirada atenta, reconstruir, estudiar, entender y hacer lecturas renovadas de registros que se internan en nuestra propia historia, como una construcción compleja que paulatinamente va formando a la nación.

"Ese conjunto de imágenes tiene un estilo propio, un perfil único e irrepetible que definimos como documento histórico, pero que no pocas veces representa piezas de un valor (estético) excepcional, mostrándonos un entrecruzamiento entre el arte fotográfico y documento histórico con lo que se potencia todo tipo de reflexión", abundó.

Subrayó que a 100 años de la Decena Trágica vale la pena reflexionar en torno a su trama y significado, "pues la lección de este acontecimiento nos vincula de manera directa con la defensa de la democracia, de la soberanía y de la integridad de la función política".

Por su parte, la directora de Estudios Históricos del INAH, Inés Rebeca Canales, dio la bienvenida a los participantes y recordó que este jueves y viernes 20 estudiosos de la historia de varias instituciones y universidades del país tomarán la palabra para reflexionar en torno a la Decena Trágica.

En cuatro mesas de trabajo, se abordaran los temas "Los personajes; presencias y ausencias"; "Los fotógrafos: la puesta en página de sus imágenes", "La cultura de la imagen y las letras alrededor de la Decena Trágica" y "Miradas heterodoxas".

La Decena Trágica fue movimiento armado que tuvo lugar del 9 al 18 de febrero de 1913, para derrocar al entonces presidente de México, Francisco I. Madero.

La sublevación se inició en la ciudad de México, cuando un grupo de disidentes se levantó en armas comandado por el general Manuel Mondragón y pusieron en libertad a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, que estaban presos. Posteriormente asaltaron algunas dependencias de gobierno y decretaron Estado de sitio.

El presidente Madero hizo la defensa de su cargo ganado en proceso electoral, pero una serie de traiciones lo hicieron caer preso el 18 de febrero junto con el vicepresidente José María Pino Suárez, junto con quien fue fusilado el 22 de ese mismo mes, quedando en el poder Victoriano Huerta.

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