29 de enero de 2015 / 02:22 a.m.

Monterrey.- El sarampión es una enfermedad relativamente benévola, que como llega, se va, salvo que es tan contagiosa que rápidamente se extiende, y es ahí donde entra el riesgo hasta de una epidemia, por lo que hay que extremar precauciones.

En las últimas décadas, el sarampión ha sido controlado gracias a las vacunas preventivas, explica el doctor Miguel Alejandro Casillas Zamora, médico de guardia de la Cruz Roja, pero de todos modos, es posible un brote.

"Cuando hay complicaciones, que son pocas la veces, si puede haber un daño, pero son como las virales pasan sin ningún problema", dijo Miguel A. Casillas Zamora, médico de la Cruz Roja.

Si se complica, puede generar en una neumonía, un daño cerebral, encefalopatía, infecciones en oídos, explicó el doctor Casillas Zamora.

Pero en general, a los niños se les aplica al año, luego una serie de refuerzos que los deja protegidos contra un efecto dañino de la enfermedad, aunque no de que la contraigan.

Los síntomas del sarampión no son nada especiales.

"Son síntomas inespecíficos, hay puntos rojos en la parte de la cabeza y en el exterior del cuerpo", mencionó Casillas Zamora.

La principal molestia es la excesiva comezón que se siente.

El periodo de incubación es de 8 a 12 días, desde el momento de la exposición al virus hasta que se presentan los primeros síntomas, y la enfermedad en sí, de siete a diez días.

Si se está vacunado, el riesgo es mínimo, pero de todas maneras lo recomendable es atenderse, acudir al médico y tomarse todo el tratamiento.

FOTO: Reuters  FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL