14 de abril de 2013 / 03:32 p.m.

Monterrey • Como si fuera un túnel del tiempo, en el Corredor del Arte en pleno corazón del Barrio Antiguo usted puede tropezarse con añejas piezas, muebles, objetos y antiguas pinturas para venta o sólo colección.

¿Se imagina usted un cuadro de 1929 de la Virgen de Guadalupe que envió el Papa Pío XI, a la Arquidiócesis de México y Michoacán?

Aquí está en pleno centro histórico del Barrio… aunque usted no lo crea. Y así una cascada de objetos y artículos de decoración y colección del siglo XIX.

Este próximo 28 de abril, este pasaje del arte, dentro del centro histórico de Monterrey, llega a sus nueve años de instalarse todos los domingos ininterrumpidamente.

Es un lugar donde aglutina a un desfile de anticuarios, coleccionistas, artesanos, pintores, escultores, músicos, en fin, artistas de toda clase, y que fácilmente llevan a todo visitante a un viaje hacia el pasado y las artes.

CÓMO LAS OBTIENEN

Según don Jorge, coleccionista y dueño de un anticuario, las antigüedades las consiguen mediante personas que desean vender, ya sea por necesidad, o porque las heredaron y no les interesa conservarlas.

Por su parte, Dalinda de Bracho lleva más de 20 años coleccionando antigüedades junto a su esposo.

También hay quienes se mudan a casas más pequeñas y no les queda más que deshacerse de aquellos muebles aparatosos y grandes, y vendérselos a los anticuarios es la mejor opción.

DE COLECCIÓN

Entre las antigüedades encontradas durante un recorrido por MILENIO Monterrey se encontró una variedad de muebles en madera de encina que data desde 1900.

Por ejemplo, un juego de comedor de cuatro sillas y su bufetero, que según la capacidad de pago del interesado puede ser adquirido por piezas, el bufetero en 15 mil pesos, la mesa en cuatro mil 500 y cada silla por mil 500 pesos.

Más adelante está la opción de un ropero con decoraciones biseladas, eso sí, bastante robusto y pesado. Según el vendedor, son muebles que pueden quedar muy bien en una quinta o finca campestre.

Entre los artefactos curiosos se encontró un pequeño carro a pedal de 1940 (antes de la Segunda Guerra Mundial), cuyo material metálico lo ha hecho resistente al paso del tiempo, y por increíble que parezca, obviando el chapeado, está listo para ser usado como diversión de los niños.

El paseo por este túnel del tiempo abarcó otros objetos que aún funcionan, como el teléfono de los años 60 y un binocular para funciones de ópera de principios del Siglo XIX y de manufactura americana con un costo de mil 200 pesos.

De todo es posible encontrar para los coleccionistas: monedas antiguas, radios, instrumentos, libros, discos, piezas interesantes como un exquisito candelabro con increíbles y minuciosos detalles hecho de antimonio con figuras holandesas.

No faltan las artesanías contemporáneas y quienes gustan de accesorios personales tienen múltiples opciones en cuanto a manillas, collares, pendientes, llaveros, billeteras, entre otros.

Sin embargo, no todo se puede comprar, se trata de algunas piezas que solo ven la luz para ser exhibidas.

Éste es el caso de un cuadro de la Virgen de Guadalupe que envió el Papa Pío XI, a la Arquidiócesis de México, Morelia y Michoacán, como felicitaciones de la apertura de las iglesias en México en el año de 1929.

Por obvias razones, según su dueño, es una pieza invaluable y exclusiva para exhibición, por lo que no tiene precio.

Otro de los atractivos son los artistas que llegan para dar vida y color, entre ellos, músicos, artistas y artesanos que realizan su trabajo allí mismo, a la vez que todos pueden observan paso a paso el proceso de su trabajo.

En fin, buscando hay de todo, desde un simple palito hasta la cristalería más fina y antigua, o si quieren animales disecados.

Sólo hay que imaginar un Barrio Antiguo refaccionado y libre de la delincuencia para que los visitantes tengan un espacio seguro y de calidad, y esto coincidirá hasta con la música de fondo como la de "Imagine", de John Lennon que ahí podrá escuchar y transportarse al tiempo en pleno Corredor del Arte.

EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ