17 de octubre de 2014 / 05:10 p.m.

El último partido de la selección mexicana, en el cual venció 1-0 a Panamá, trajo consigo una imagen que me ha causado todo tipo de impacto.

La imagen en cuestión es la del delantero Erick Torres festejando de manera eufórica su gol, como si hubiera convertido el tanto del triunfo en la final del Mundial o de la Liga de Campeones de Europa.

No critico su festejo, hasta puedo entender al "Cubo", cumplió el sueño de miles de aficionados, el de ser un futbolista que defiende a su nación, un sentimiento que comparten todos los fanáticos mexicanos (excepto Carlos Vela) y mejor aún marcar gol.

Pero lo que me llama la atención de esta foto, es ver el contexto, ver a México vencer a duras penas a un combinado, al cual hace 10 años parecía lógico vencer por goleada, inclusive en un partido amistoso, pero ahora la realidad es distinta.

Tuve una sensación parecida en la victoria 2-0 sobre Honduras, un combinado que en las últimas fechas se ha convertido en un duro sinodal.

El comienzo del proceso mundialista rumbo a Rusia 2018 incluyó estos dos duelos contra representantes de la Concacaf (misma confederación a la que pertenece México), por lo cual surge mi primera inconformidad.

Tanto los canaleros como los catrachos son dos equipos que México conoce demasiado bien, por lo cual un partido amistoso no traería nada nuevo, salvó el debut de jóvenes.

La agenda hacia Rusia 2018 incluye Copa Oro y las diferentes rondas de las Eliminatorias mundialistas, por lo cual existe la posibilidad de enfrentar a estos mismo equipos 5 veces más, sin contar los partidos amistosos que vayan a existir, ante esto suena lógico que conocemos de manera precisa a ambas escuadras

Este partido representó la presentación de elementos como Torres y "Ponchito" Gonzaléz, pero la gran mayoría de los participantes son jugadores consolidados con la escuadra nacional (caso de Guillermo Ochoa y Héctor Herrea), por lo cuál este tipo de encuentros no les convenía, ante el riesgo de una lesión grave.

La finalidad de estos encuentros era el negocio, por que siendo honestos, no muchos pagarían el alto costo de un boleto de un duelo de la selección para ver al goleador de las Chivas USA.

Ahí es donde se encuentra el gran problema del futbol mexicano, es visto como un negocio, una visión que no tiene nada de malo, siempre y cuando ofrezcas un producto de calidad, y en este caso hago referencia a la liga.

La liga MX esta repleta de jugadores extranjeros, la gran mayoría cubriendo el talento mexicano.

Es comprensible ver la posición de los dueños de estos clubes, no confían en su propio producto, por lo cual prefieren comprar material del exterior, el cual en muchas ocasiones no rinde lo que se esperaba.

Los directivos deben aprender, el futbol es el negocio más riesgoso de todos, puedes perder de cualquier manera, si inviertes o no, aunque lo más sensato sería apostar por los propios jugadores que has invertido tiempo en crear, sino lo vuelves en una verdadera de tiempo y dinero.

Aunque claro, al igual que en una pareja el problema no s solo de uno, es de los dos, por lo cual es momento de hablar de los jugadores, muchos de ellos con un aire conformista, los cuales están contentos de recibir sus salarios, sin importar que jueguen o no.

La conformidad llega a grados alarmantes, al existir casos de futbolistas que rechazan jugar en territorios diferentes por lo cómodo que resulta estar en México, un lugar que conocen, que saben la rutina al derecho y al revés, negándose a si mismos la oportunidad de poner a prueba su talento, una decisión que tarde o temprano puede destruirlos por dentro.

Hace poco leí que había más de 1000 jugadores argentinos jugando en el resto del mundo(es el país que más futbolistas importa), pero contrario a la creencia popular que tenemos, no todos son superestrellas en los grandes equipos, tan solo hay que ver a Marco Ruben, tan pampero como Messi y un mundo de diferencia en sus estilos de juego.

La recomendación sería anímense a jugar en el extranjero, no esperen a tener la suerte del "Chicharito" y jugar exclusivamente en equipos sin presiones que no sean el campeonato, al igual que en las otras áreas de la vida hay que trabajar duro, para no ser solo uno del montón.

Javier Hernández es un caso particular, pero debo resaltar el de Rafa Márquez,se fue a Europa muy joven, cuando pudo optar por ser un monstruo en México, se lanzó a la aventura y el resultado fue épico, corrió el riesgo de su vida y lo ganó todo.

Me agrada pensar que cuando termine su camino en el futbol, el "Kaiser" se ira sin resentimientos, con una sonrisa en su rostro, al haber ignorado a sus críticos y hacer lo que sentía lo correcto.

Hemos hablado de los dos personajes de nuestra tragicomedia, repitiendo las mismas acciones en una especia de baile sin fin, mientras todos los demás han crecido a su alrededor.

Mientras México estuvo 8 años con diferentes entrenadores, en ese mismo periodo equipos como Costa Rica y Estados Unidos crearon proyectos sólidos, conociendo sus limitantes y fortaleciéndolas, haciendo un profundo acto de reflexión.

Este punto ha quedado claro con la gran actuación de Costa Rica en Brasil 2014, en donde hizo historia sin practicar un futbol del otro mundo, pero teniendo muy en claro su estilo, siendo fiel a el, una acción que no hizo México, que esperó de la noche a la mañana un milagro.

La situación parece mejorar, ofrece una débil visión, un par de amistosos en Europa, Holanda y Bielorrusia, dos combinados contras los que no se choca todos los días.

He ahí los verdaderos retos de México, enfrentar rivales no tan conocidos, salir de la zona de confort, aunque claro, conociendo a las autoridades de nuestro país no expondrán su producto demasiado, estos partidos serán esporádicos, luego volverán a enfrentar a los rivales de costumbre, aquellos que no oponen tanta resistencia, aún.

Crearan una vez más una ilusión falsa, la cual estallará con otra dura derrota en un torneo como Copa América, Confederaciones o el Mundial.

Es el gran dilema, todos los hombres detrás de nuestro futbol piensan en el dinero cada día, excepto una vez cada 4 años, después de la eliminación en la Copa del Mundo, cuando milagrosamente todos se acuerdan de que le van a México.

Por lo cual al ver en la agenda de la selección duelos contra Panamá y Honduras, pienso que es una locura el plan para el Tricolor

Definiré por que uso el término locura.

El verdadero significado de loco es un individuo que hace mil veces la misma acción y espera resultados completamente distintos, o explicado de mejor manera, sería lo que dijo Tom Hanks al interpretar al legendario Forrest Gump, "tonto es el que hace tonterías", una frase que define perfectamente los manejos del equipo nacional

RAFAEL RIVERA