25 de mayo de 2013 / 04:36 p.m.

México • El cine clase B nace en Estados Unidos a mediados de los años veinte; se trata de películas de bajo presupuesto con historias irrisorias la mayoría de ellas. Una de sus características es que los protagonistas y directores que lo hacían no eran conocidos o no eran buenos; sin embargo, de ahí salieron actores de la talla de Jack Nicholson y directores como Anthony Mann y Roger Corman, entre otros.

La producción de esta clase de cine sigue en la actualidad, en gran medida por los avances tecnológicos, pues brinda a los autores la posibilidad de expresarse, y no significan películas mal hechas, mal actuadas y con guiones que dan pánico escénico y, sobre todo, están al alcance de todo el mundo.

La premisa que mueve la historia de la película Por los viejos tiempos es simple: la verdadera amistad dura toda la vida; lleva implícito que el amor que se tiene a una nieta o a un padre también es una gran amistad.

La película tiene la sencillez del cine clase B: es de bajo presupuesto, apenas hay una persecución en la que los delincuentes logran evadir a la policía y una balacera en la que ganan los “buenos malos”; la historia no hace alarde de grandes conflictos dramáticos, pero sí atiende valores propios del género de gánsteres de los años veinte, con reminiscencias de Héroes olvidados, de Raoul Walsh: ser valiente pero cruel, caballero con las mujeres, nunca decir “no puedo” y, lo más importante, nunca traicionar a los amigos.

El guión de Noah Haidle logra una recreación de esos valores en la actualidad; ahora, aquellos delincuentes, aquellos héroes olvidados, están cerca de la vejez. La farsa va de la mano con el tono de la película: Doc, uno de los delincuentes, da los últimos retoques a un cuadro de un espléndido amanecer urbano para luego ir a recoger a su amigo Val, que sale de prisión después de 28 años. Doc le dice que no se ve muy bien, y Val responde que él tampoco; sin embargo, les da gusto verse y se abrazan.

Lo primero que quiere hacer Val es tener sexo, pero no tiene erección; entonces roban de una farmacia medicamentos para la hipertensión y un frasco de viagra. Val se toma todo el frasco, lo que le permite satisfacer sus deseos sexuales, pero después tiene que ser hospitalizado y está seguro de que va a morir.

No espere ver un drama intenso o una comedia hilarante: es una película entretenida clase B, pero de las nuevas, bien hecha, con espléndidas caracterizaciones, donde el absurdo, como género, también hace de las suyas.

Por los viejos tiempos (Estados Unidos, 2012), dirigida por Fisher Stevens, con Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin.

JORGE GALLARDO DE LA PEÑA