24 de mayo de 2013 / 12:57 p.m.

México• Quien pensó en la metáfora del asalto al banco (porque todo está en contra) como la idónea para referirse a lo que significa levantar un proyecto o bregar en el teatro, está claro que le faltó bajar todavía algunos peldaños hacia el Hades. En el siglo XIX Manuel Gutiérrez Nájera, en una de sus increíbles crónicas teatrales, hacía el símil con los misioneros que partían al África para no ganar nada e incluso perder la vida. Los fundadores del grupo Marionetas de la Esquina (1974) y la Fundación La Titería AC (2003), Lucio Espíndola y Lourdes Pérez Gay, junto con Emiliano, Amaranta y un breve equipo, han aprendido lo que es el descenso a los infiernos con un proyecto que desde hace tiempo debiera haber concitado todas las simpatías y apoyos entusiastas: la construcción de un centro cultural para la cultura infantil (y juvenil) cuyo hueso es un teatro increíble. El tuétano es el arte de las marionetas, si bien el espacio acogerá a grupos artísticos diversos cuya finalidad sea atender a esos mismos públicos. La realidad de este importantísimo proyecto hoy es que llegó a un punto muerto con un edificio teatral del que ya sea ha levantado un esqueleto al que faltan músculos, vasos sanguíneos, órganos vitales, piel...

El periplo de los que soñaron La Titería, Casa de las Marionetas, comenzó en 2006, y tardaron un sexenio en conseguir los permisos de construcción después de transitar los mundos kafkianos de la burocracia, lo que nos demuestra que es más fácil abrir un antro que un espacio para el crecimiento espiritual de la comunidad.

En el último año los descalabros han llevado a una crisis brutal a este proyecto no solo en la conquista del espacio físico sino también en el desarrollo del propio proyecto artístico de esta agrupación. La posibilidad de financiación que radicaba en la asignación de recursos por parte de la Cámara de Diputados se canceló cuando se publicó el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013, que no lo contempló. Después se tuvo que cancelar por primera vez el Festival Internacional Titerías, que ha atendido a 71 mil 296 espectadores desde su primera edición en 2003. Y para acabarla de chingar, un jurado de pares en la beca de México en Escena del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes le quitó el apoyo “por no haber terminado el teatro” (apenas en junio de 2012 recibieron el permiso de construcción); y lo más imbécil es que para tal apoyo se debía juzgar el proyecto artístico (obras producidas, funciones, talleres que sí hicieron el año anterior) y no cuántos ladrillos habían puesto.

JAIME CHABAUD MAGNUS