6 de febrero de 2013 / 12:33 a.m.

Oaxaca • Los obispos de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y de Oaxaca criticaron los objetivos de denominada Cruzada Nacional contra el Hambre anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto, la cual calificaron de “demagógica” y como “mera politiquería”.

Tanto el jerarca católico de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, como el de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Enrique Díaz, calificaron como “migajas” y paliativos los ejes del ambicioso programa que empezará a operar en todo el país a partir del mes de abril.

El representante clerical de Tuxtla Gutiérrez, Enrique Díaz, afirmó que a partir de toda la situación real de pobreza, de miseria y de injusticia que vive el sureste de México, la Iglesia católica ha tenido muchos más resonancia entre las comunidades indígenas.

Sin embargo, afirmó que se mantiene como gran reto para quien gobierne revertir las actuales condiciones de desigualdad social que padece la región sur sureste de México.

“Creemos que la llamada Cruzada contra el Hambre anunciada por el Presidente Enrique Peña, puede correr el riesgo en quedar reducida a meras migajas, si no se no convoca a hacer valer cambios estructurales en la forma de gobernar”, sentenció.

Dijo que no se necesita nada más que ofrecer “migajas, sino se requiere cambiar actitudes de formas de gobernar para ir al fondo de los grandes problemas de desigualdad”.

Dijo que hoy ya no es el mismo Chiapas de hace 17 años ni ve el mismo Oaxaca con el escenario que se vivió tras la revuelta social del 2006, porque en ambos estados se han logrado cambios, al menos en lo político.

“El levantamiento armado en Chiapas (1994) generó que el tema de la desigualdad se elevara hasta el pebetero de la política nacional y hoy vivimos una nueva realidad, porque hay avances, pero queda el reto enorme para terminar en definitiva con el tema de desigualdad.

“En México los pueblos y comunidades indígenas avanzan lento en el desarrollo, y en el mundo, en contraparte, cambia rápida y aceleradamente, generando ello grandes lastres y rezagos que se palpan en los ingresos de muchas y que difícilmente se pueden mejorar”.

Por ello demandó hacer valer políticas y leyes mas justas, para dar más al que menos tiene, “al menos para cubrir la deuda milenaria que se tiene con los desiguales”.

“No es posible que Oaxaca y Chiapas que son los estados con mayor riqueza natural, tenga los indicadores más bajos en desarrollo humano”, resumió.

Por ello abundó que la Iglesia católica es la única opción que puede dar esperanza a los más pobres y marginados en México, preferentemente en el sureste.

En tanto, el obispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, llamó por su parte a enfrentar cambios en las actitudes humanas, porque es solo compartiendo lo que se tiene con los que no lo tienen como se pueden revertir rezagos estructurales.

“El cambio no es de forma, sino de fondo, con nuevas conductas y tratos preferentes y justos, para que el ingreso se distribuya con equidad sin abusos y excesos”.

Los obispos de al menos 15 diócesis en el país se reunieron en Oaxaca para presidir la ordenación episcopal del obispo auxiliar Gonzalo Alonso Calzada Guerrero, quien celebró en un acto multitudinario, adonde acudieron más de 15 mil feligreses que se congregaron en la sede el auditorio Guelaguetza.

El obispo de Tuxtla Gutiérrez afirmó que el nuevo obispo de Oaxaca viene añadirse al trabajo pastoral que realiza la diócesis de Oaxaca, donde se requiere de mucho trabajo y gran desgate para estar pendiente de todas las comunidades.

“Quienes estamos en el sureste estamos expuestos, no de ahora sino siempre, a la competencia con la sectas protestantes, afortunadamente la Iglesia católica ha retomado su cambio y ha vencido retos, ejerciendo una labor más integral y de profundización de la nueva evangelización

“Es cierto que la fuerza de las sectas es fuerte y llega a muchos lugares, pero aún no vence la labor pastoral que hace la Iglesia católica a favor de una nueva fe, que tiene mucho mas seguidores”, confió.

ÓSCAR RODRÍGUEZ