2 de junio de 2013 / 01:50 p.m.

El esfuerzo de recopilar, organizar y describir fotografías que muestran el desarrollo de la capital de Sonora solo espera editor.

 

Hermosillo • Recuperar y reescribir la historia de Hermosillo a través de sus imágenes fotográficas, muchas de ellas inéditas, son una propuesta única que solo espera ser publicada.

El urbanista Ignacio Lagarda Lagarda y el fotógrafo Fernando Herrera Gil están dispuestos a dar a conocer el otro rostro, el de antaño, de la capital sonorense, fundada hace 313 años como Santísima Trinidad.

Calles, edificios y comercios que hoy forman parte del pasado son traídos al presente a través de una importante recopilación de imágenes, algunas de la cuales fueron facilitadas por diversas empresas e instituciones que cuentan con grandes acervos de fotografías de los diversos rincones del país.

Esta reseña gráfica de la evolución urbana de Hermosillo, de 1952 al 2012, necesita de una o varias decenas que patrocinen su publicación, cuyo costo se estima en alrededor de 300 mil pesos.

Para construir esta memoria fotográfica “recurrimos a los archivos de ICA, que nos facilitó algunas de las imágenes; también recibimos apoyo de la Fototeca Nacional, donde obtuvimos algunas fotografías a un precio apenas simbólico”, indicó Lagarda.

Para lograr este compendio, los autores trabajaron arduamente, ya que se propusieron reunir 400 fotografías y acompañarlas de textos explicativos, a través de los cuales intentan reconstruir la historia de Hermosillo.

El antecedente de este trabajo es el libro de Federico García, Álbum-directorio del estado de Sonora, publicado en 1905, por lo que es necesario llenar ese vacío con esta nueva publicación, aseguró José Rómulo Félix Gastélum, cronista de la ciudad.

En los anales de la historia de Hermosillo, dijo el especialista, no se había realizado un esfuerzo como éste, ya que sus impulsores contribuyen al enriquecimiento del desarrollo de esta ciudad, fundada en 1700.

Si se concreta este proyecto, los lectores podrán estar frente al otro rostro de esta ciudad, el del pasado, identificado solo por unos cuantos de sus habitantes, apuntó el historiador, quien forma parte de la Sociedad Sonorense de Historia.

El experto felicitó a los organizadores de las Fiestas del Pitic 2013 por incluir la presentación de este interesante trabajo de Largarda y Herrera en su programación.

Surge una ciudad

Félix Gastélum, cronista de Hermosillo y quien también participó en las jornadas académicas de las Fiestas del Pitic con la conferencia Hermosillo, Sonora, capital nacional de la legalidad 1913-2013, alabó la recopilación gráfica de la evolución urbana de la ciudad de Hermosillo de 1952 a 2012, emprendida por Lagarda Lagarda y Herrera Gil.

Según evocó Félix Gastélum, el 18 de mayo de 1700 es la primera fecha fundamental para ubicar la fundación de la Santísima Trinidad del Pitiquín por el alférez Juan Bautista de Escalante, el sacerdote jesuita Adamo Gilg y el capitán pima Pedro Baricua, en lo que hoy es la presa Abelardo L. Rodríguez, habitada en ese entonces por un grupo de pimas.

Al profundizar en el pasado, el cronista reveló que en la fundación de Hermosillo también participó el jesuita Gilg con el fin de proteger a los pimas de los constantes ataques de los seris, una comunidad “de bárbaros” que se negaba a la colonización.

Los intentos por asentar una población en esta región no fructificaron de inmediato, a pesar de los intentos por poblar el vado del río Sonora. Fue hasta 1741 que la Corona española se interesó por la región y mandó al sargento mayor Agustín de Vildósola y Aldecoa, gobernador de la provincia de Sonora y Sinaloa.

Con la autorización del virrey de la Nueva España, Pedro Castro Figueroa y Salazar, duque de la Conquista, fundó la guarnición militar o presidio de San Pedro de la Conquista de El Pitic, con apenas 50 soldados españoles.

En versión del experto, otra de las fechas clave es 1780, año que permite entender la consolidación de Hermosillo como proyecto urbano, pues fue entonces cuando adquirió la categoría de Villa del Pitic.

En 1828, tras la consumación de la Independencia, el Congreso de Occidente nombró a Villa del Pitic como ciudad de Hermosillo; lo hizo en honor al general insurgente José María González Hermosillo, quien años antes había sido enviado por el cura Miguel Hidalgo para difundir el espíritu independentista por estas tierras.

LETICIA SÁNCHEZ MEDEL