12 de mayo de 2013 / 07:04 p.m.

México  • Enrique Serna no acepta que sea el género en el que se encuentra más cómodo, porque en el cuento o en la novela se mueve en igualdad de condiciones, pero sí que el relato corto siempre se acompaña de más retos y riesgos, por lo cual a cada tiempo busca retornar asus orígenes literarios, como sucede con la aparición de su libro La ternura caníbal (Páginas de Espuma, 2013).

“En el cuento hay que pensar al máximo la economía verbal para contar en un breve espacio una historia impredecible y compleja; por eso creo que es la prueba de fuego para cualquier fabulador: es el género más difícil, pero es el que más me atrae, porque me inicié como cuentista y vuelvo a él de vez en cuando para no perder la liga con el género”, explica a MILENIO el escritor sobre el volumen.

Para este libro trató de crear un yo potencial, al cual coloca en circunstancias críticas, como meterse en la piel de los diferentes personajes, sin importar si son femeninos, al tiempo de prestarles sus propias emociones para que empiecen a tener vida propia; al final, la intención es retratar la condición humana en toda su complejidad, bajo el convencimiento de que siempre hay una mezcla de emociones que son las que determinan nuestra conducta.

“Las emociones pueden ser muy traicioneras y dentro de las relaciones de pareja es muy difícil percibir el momento en el que los amantes o los cónyuges empiezan a destruirse, en lugar de beneficiarse mutuamente; por eso puede haber mucha gente que cree que se entrega a su pareja, cuando en realidad le está hundiendo los colmillos en la yugular y eso le pasa a varios de los protagonistas de mis cuentos”, comenta.

Contra la autoayuda

El libro ofrece relatos sobre la lucha por el poder en las relaciones de pareja, la fuga hacia delante del rencor solitario, la imposibilidad de conciliar el individualismo hedonista con la entrega amorosa, las pequeñas y grandes traiciones que socavan la vida conyugal hasta convertirla en un campo minado.

“Lo que hacemos los escritores no es dar recetas a la gente para vivir, como los escritores de autoayuda, sino formular mejor las preguntas importantes sobre la vida. En este caso, a través de la invención de personajes y de historias que se ocupan de los momentos cruciales de la existencia de un hombre o deuna mujer.

“La literatura de autoayuda va hacia un lector que no ha leído mucho y, por lo tanto, busca que alguien le resuelva la vida en un libro, mientras la escritura de ficción busca un lector que sabe que no va a encontrar las respuestas para todo y que, más bien, debe renovar sus perplejidades para tratar de entender mejor las verdades profundas de la vida, sin que esto implique solucionarlas”, dice el escritor.

En el libro, reconoce Serna, la mayoría de los personajes son egoístas, incluso cuando creen que se están entregando abnegadamente al ser amado, una actitud que siembra un “tumor” en las relaciones de pareja que puede estallar en situaciones impredecibles y desesperadas.

Sobre la tendencia de la mercadotecnia editorial a arrinconar el cuento, Serna dice: "Sería muy lamentable que esto se generalizara, porque gran parte de la mejor narrativa latinoamericana es la narrativa breve".

JESÚS ALEJO SANTIAGO