EMILIANO BALERINI CASAL
28 de julio de 2013 / 04:59 p.m.

Culiacán • El Jardín Botánico de Culiacán no solo se ha convertido en un lugar para apreciar la biodiversidad regional: ahora también es un espacio donde se valoran la arquitectura y el arte contemporáneo.

Fundado en 1986, gracias a la donación de plantas que el empresario Carlos Murillo Depraect le hizo al gobierno de Sinaloa, el proyecto de modernización lo encabezan el actual director del lugar, Carlos Murillo, hijo del fundador del Jardín Botánico, y la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC). Para concretar esta propuesta, se contrató a la arquitecta Tatiana Bilbao, así como al reconocido artista mexicano Patrick Charpenel, dice Murillo.

La propuesta arquitectónica inicia con un plan maestro para mejorar la relación entre los edificios y la vegetación. Entre los nuevos espacios que se han construido se encuentran el auditorio, donde se ubican una sala de cine, el aula educativa, la biblioteca, el invernadero, el laboratorio, el centro de visitantes, la cafetería y las oficinas administrativas, cuenta Murillo en un recorrido especial para MILENIO.

Bajo la curaduría de Patrick Charpenel, director de la Colección Jumex, se invitó a 37 artistas internacionales a desarrollar obras de arte contemporáneo, hechas, en su mayoría, ex profeso para el sitio. Las piezas están concebidas para resignificar el contexto natural, enriquecer el recorrido del visitante y convertir este lugar en un espacio único en México, dice Bárbara Apodaca, quien es coordinadora del proyecto de modernización del lugar.

La intención de incorporar piezas de arte al espacio que alberga la colección botánica es intensificar la experiencia del visitante. Mediante intervenciones, piezas interactivas y espacios creados por artistas consagrados, el botánico pretende sensibilizar al visitante al grado de incrementar la conciencia que tiene del reino vegetal y su relación con el hombre, y de este modo hacerlo reflexionar sobre temas sociales y naturales, menciona.

A lo largo de 10 hectáreas se pueden apreciar obras de artistas como Gabriel Orozco, Teresa Margolles, Pedro Reyes, Julian Opie, Roman Ondak, Valeska Soares, Franz West, James Turrell, Mario García Torres, Abraham Cruz Villegas, Tacita Dean, Anri Sala, Marcel Dzama, Francis Alÿs y Rirkrit Tiravanija.

Apodaca explica que hasta el momento se han colocado 15 de las 37 piezas que contempla el proyecto. Una de las que más se destaca es Game Over, de Francis Alÿs. Se trata de un Volkswagen chocado contra un árbol del jardín, auto que perteneció al propio artistay que fue conducido desde la Ciudad de México hasta Culiacán.

"La pieza rinde homenaje a uno de los modelos más importantes del automovilismo mundial: el vocho —como se le conoce coloquialmente—, el cual se construyó prácticamente durante 65 años hasta que la última unidad salió por las puertas de Volkswagen México en 2003, poniendo fin a la producción de un icono contemporáneo. Con el propósito de cerrar el ciclo de su pieza Vocho'91, Alÿs se desplazó en el coche desde la Ciudad de México hasta Culiacán", explica Juan Cueto, coordinador de Arte Contemporáneo del jardín.

La obra también destaca por ser la única que rompe con la naturaleza del lugar, pues resulta que representa la conclusión del ciclo de uno de los coches más reconocidos en la historia y su simbiosis entre el símbolo urbano y el espacio natural, comenta.

Otras dos obras que llaman poderosamente la atención son la de Teresa Margolles y Gabriel Orozco. La primera no tiene título, pero con ella, con el mobiliario que creó para este jardín, la artista hace referencia a la violencia en el país: "El agua con la que se preparó la mezcla para el vaciado de estas seis tumbonas de concreto es la misma con la que se limpiaron los cuerpos en la morgue de Culiacán”, menciona Cueto.

La segunda pieza es Go 4 no borders, de Gabriel Orozco, inspirada en un juego de fichas chinas llamado Go: "Las fichas de gran formato pueden ser movidas por los visitantes, permitiéndoles jugar con las posibles combinaciones que se desprenden tanto de las reglas matemáticas del juego como de sus propias formas y colores", dice Jonathan Reyes, director del Departamento de Marketing.