19 de abril de 2013 / 02:44 p.m.

Monterrey  • Si bien se puedan adquirir –casi con seguridad- los mismos videojuegos o se proyecte una similar cartelera cinematográfica en ciudades como Dubai, París o Monterrey, para el investigador francés Frédéric Martel no ve riesgo en lo que se llama una pérdida de la identidad cultural de las localidades.

Reconocido por sus estudios en los impactos de masas, Martel ofreció ayer la conferenciaMainstream: la geopolítica de la cultura en la ciudad invitado por la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey.

En un comienzo, el sociólogo aceptó que existen industrias en donde Estados Unidos realiza una tarea de colonialismo cultural, pues tanto en el cine como en los videojuegos es posible encontrar su influencia en todo el mundo.

Sin embargo, puso sobre el debate otras tantas en donde si bien el vecino del norte ejerce su influencia las culturas locales aún siguen siendo fuertes entre las personas.

Como ejemplo puso a las telenovelas mexicanas.

"En Francia nadie conoce nada de las telenovelas mexicanas, aunque aquí en México es una cultura clave. Pero las que se hacen en TV Globo de Brasil no son iguales, o las de Colombia o Argentina. Si ves la televisión en otros países, es muy local", agregó ante un auditorio repleto.

Otro mito es creer que "todo mundo ve CNN o Doctor House", lo cual no sucede así pues según los estudios el mayor consumo de la televisión radica en programas locales.

Lo mismo pasa con otros medios de comunicación como la música o la literatura, que bien la producción norteamericana está presente en la mayoría de los países no necesariamente son consumidos.

Algo parecido se está viviendo en internet, con la aparición de versiones nacionalistas lanzadas por los países tanto de softwares como de redes sociales, como la versión china de Facebook.

En donde sí hay una especie de "colonialismo cultural" es en el cine y en los videojuegos. De nuevo los ejemplos. Francia posee dos productoras de alto nivel en materia de juegos de video: Blizzard y Activisión recientemente fusionadas, sin embargo, difícilmente producen contenidos franceses en ellos.

Y sobre el cine, la influencia viene dado que Estados Unidos ha tomado de ello una política de país influenciada en tener presencia en todo el mundo.

"Recientemente en las salas de China de prohibió el filme Django, de Quentin Tarantino, más que nada pensando en el golpe que sería para la taquilla de las películas nacionales y no tanto por una censura política".

Todo ello forma parte de sus investigaciones del doctorado, refirió.

Por los anteriores ejemplos, cuestionó esta idea lanzada por los globalifóbicos sobre la pérdida de las culturales locales ante un colonialismo cultural impuesto por las potencias, en este caso Estados Unidos.

"Creo que la globalización no es un proceso de uniformidad debido a la cultura, los medios e internet; creo que las culturas ahora son muy nacionales y locales. Como mexicanos y franceses somos parte de esta historia para hacer nuestras culturas más fuertes. Entiendo que se tenga miedo en perder identidad, pero creo que no es algo que esté sucediendo".

GUSTAVO MENDOZA LEMUS