REDACCIÓN
11 de agosto de 2014 / 02:47 p.m.

 

Hoy, hace 730 días, la cancha sagrada de Wembley fue testigo del día más glorioso para el futbol mexicano, ese en el que la Selección Mexicana de Futbol se vistió de oro.

El 11 de agosto del 2012, el Tri venció a los fantasmas y al pentacampeón del mundo, Brasil, para colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Contra todo pronóstico y en el papel de víctima, el equipo dirigido por Luis Fernando Tena derrotó 2-1 en la final al siempre favorito Scratch du Oro. Una victoria que dejó la vara muy alta.

UNA FINAL DE ENSUEÑO

La gente apenas se acomodaba en sus asientos cuando Oribe Peralta abrió el marcador a los 30 segundos de juego, tras un disparo desde fuera del área.

En el segundo tiempo, el mismo Peralta amplió la ventaja con un cabezazo al minuto 75, luego de un centro de Marco Fabián desde la banda derecha.

Aquel momento quedó grabado en la memoria de los guerreros de la selección azteca, que sufrieron hasta el final con el gol de Hulk y un cabezazo de Óscar que rozó el filo de la red por arriba de la meta mexicana, y no tuvo más que expresiones de alivio antes de brincar y romper en lágrimas de alegría tras el silbatazo final.

El momento más glorioso del balompié azteca se cristalizó en la catedral del balompié mundial ante el histórico Brasil, un desenlace ni mandado a hacer.

Londres fue testigo de cómo 18 jóvenes, envueltos por el escepticismo de una nación, fueron despejando la bruma hasta consagrarse en héroes nacionales aquel 11 de agosto, enmarcando su leyenda con letras de oro en la memoria de sus compatriotas.