16 de febrero de 2013 / 03:50 p.m.

El portavoz del Vaticano reclamó a los medios que “carguen la mano”. Hay “diferencias de opinión”, admite.

 

Ciudad del Vaticano.- El portavoz papal Federico Lombardi negó ayer que la Curia del Vaticano sea presa de “"luchas intestinas"” y “"batallas de poder"” con motivo de la renuncia de Benedicto XVI, que abrió un escenario inédito para la Iglesia.

Durante un encuentro con periodistas, el sacerdote jesuita reclamó que algunos medios “carguen la mano” con el objetivo de lograr una descripción más atractiva para sus lectores y presentar a las normales diferencias como guerras internas.

“"Gran parte de las descripciones de lucha al interno de la curia en estos días no me parecen que respondan a la realidad, ni como intensidad de divisiones ni como actitudes que son atribuidas a las personas”", dijo.

“"En cada institución y en cada realidad existe una dinámica que puede producir diferencias de opinión las cuales, si son bien conducidas, pueden llevar a resultados y a pasos hacia adelante, a una cosa más para todos los interlocutores"”, agregó Lombardi.

Desde el lunes pasado, a partir del anuncio de la renuncia de Joseph Ratzinger al pontificado, la prensa internacional se ha interrogado sobre las verdaderas razones de su dimisión.

Algunos han identificado entre los motivos a presiones y conflictos entre sus colaboradores.

Esa situación pareció reforzarse con las palabras pronunciadas por el mismo líder católico el miércoles pasado, en la misa de ceniza por el inicio de la Cuaresma, en la cual llamó a acabar con las rivalidades, los egoísmos y los afanes de gloria en la Iglesia.

Lombardi aclaró que nadie puede saber a qué cosa se refería Benedicto XVI cuando escribió ese discurso y recordó que por ser un monólogo dirigido al pueblo cristiano, “"no fue hecho para un grupito que está a su alrededor”".

“"Por lo tanto su impacto es muy amplio y general, que cada uno puede sentir referido a uno mismo porque tiene un valor universal"”, añadió.

Sin embargo, Federico Lombardi reconoció que sí existen diferencias de opinión tanto en la Iglesia como en la Curia Romana, pero forman parte de la dinámica natural de toda institución.

Constató que si todos piensan siempre exactamente las mismas cosas, no existiría mucho movimiento y mucho crecimiento en ninguna situación o conversación.

"“Naturalmente existen límites y actitudes recíprocas en las cuales estas diferencias pueden construir, mientras más allá de eso se vuelven conflictos destructivos, negativos, que pueden ser expresiones de falta de amor, de egoísmo o de diversas formas de pecado”", dijo.

“"Las diferencias de pensamiento, no solo por serlo son inmediatamente batallas, luchas mortales, complots o cosas de este tipo. Son normales dinámicas de debate entre opiniones diversas”", enfatizó el portavoz.

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