15 de julio de 2013 / 02:15 p.m.

 Evitar las conductas criminales de hombres con tendencias de paidófilia es el objetivo de la iniciativa No ser un criminal, que ya fue puesta en marcha en Alemania para ofrecer tratamiento médico a quienes sientan que podrían convertirse en pederastas.

El objetivo de la iniciativa, nacida en la Charité de Berlín, que es el complejo hospitalario más grande de la ciudad, es proteger a los niños contra futuros ataques.

La idea se puso en marcha en clínicas de las ciudades de Hamburgo, Berlín, Kiel, Hannover, Regensburg, Leipzig y Stralsund, luego de que en todo el país han acudido a pedir este tipo de ayuda cerca de dos mil 800 hombres obsesionados sexualmente con los niños, pero que no quieren convertirse en criminales.

Los enfermos perciben los servicios de terapia y quieren aprender cómo pueden evitar que sus acciones estén dirigidas a las fantasías sexuales con los niños.

La asistencia es voluntaria y gratuita, pero excluye a aquellas personas que tengan abierto un proceso judicial en su contra.

""Los resultados del proyecto en Berlín muestran que una terapia a largo plazo es capaz de influir en la conciencia de estos hombres de forma considerable y reducir los factores de riesgo de un ataque sexual"", aseguró el profesor Peer Briken, de la clínica universitaria de Hamburgo-Eppendorf.

En Hamburgo aún no hay resultados y cifras para comparar la situación antes y después del proyecto, pero la ayuda terapéutica ha sido bien aceptada, explicó Briken, quien dirige el instituto de la UKE para la educación sexual y psiquiatría forense.

Desde que se puso en marcha el proyecto en Hamburgo, 157 hombres, familiares o trabajadores sociales y psicoterapeutas han acudido a la institución ambulante preventiva de Hamburg-Altona, la mayoría entre 25 y 45 años, procedentes de todas las capas sociales.

Hasta ahora ninguna mujer ha acudido a buscar ayuda al proyecto, mientras los hombres reciben una terapia sexual, individual o en grupo, y también asistencia con medicamentos, sin verse sometidos a la condena social.

El lema de la iniciativa parte de que nadie puede elegir su orientación sexual, pero sí asumir la responsabilidad para no causar daño a nadie. “Todos pueden cambiar”, explicó Briken.

Con un equipo de cuatro psicólogos y un médico, los profesionales de Hamburgo han conseguido que, de los tratados, nadie se convierta en criminal, apuntó.

Según las estadísticas, uno por ciento de los hombres tiene tendencias sexuales paidófilas. En toda Alemania aproximadamente 250 mil personas de entre 18 y 75 años sienten atracción por niños y niñas.

Y la mayor parte de los ataques o abusos sexuales a niños y jóvenes no se denuncia a la policía, mientras los expertos creen que la cifra de casos que quedan en la oscuridad es al menos ocho veces mayor que el número de casos denunciados.

Por eso las autoridades judiciales de Hamburgo decidieron ampliar por un año más el proyecto iniciado en esa ciudad “Prevención sexual del abuso a niños en Hamburgo”, con un financiamiento de 100 mil euros.

Sin embargo, quieren que el programa se haga permanente a largo plazo, dijo el consejero de Estado de Justicia de Hamburgo, Ralf Kleindiek.

""Debemos hacer todo lo posible para evitar el abuso sexual a los niños. Con cada hombre que se acoge a la terapia se reduce el peligro de un acto criminal"", comentó Kleindiek.

También el centro de protección de menores de Hamburgo considera que el proyecto hace una importante contribución a la protección activa. “Cada crimen evitado protege a un niño”, afirmó su directora, Cordula Stucke.

El proyecto inició en el Instituto de Sexología y Medicina Sexual, Charité-Universidad de Berlín en 2005 y ahora incluye otras seis localidades alemanas que se han unido. El proyecto está financiado por el Ministerio Federal de Justicia y su objetivo es construir un rango terapéutico a nivel nacional y global para el establecimiento de la prevención primaria de trauma sexual de niños y adolescentes.

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