8 de febrero de 2013 / 03:31 p.m.

Monterrey • Bajo la estela dedicada a Juárez en la Macroplaza descansan los restos del ex gobernador Bernardo Reyes (Guadalajara 1850 – Ciudad de México 1913), que este sábado cumplirá su primer centenario luctuoso bajo la indiferencia y olvido de autoridades culturales y de gobierno.

Los restos del padre del escritor Alfonso Reyes fueron repatriados a Nuevo León en la década de los 80 por el entonces gobernador Alfonso Martínez Domínguez, y desde entonces descansan frente al Palacio de Gobierno.

A decir de historiadores, están pendientes la protección de su casa de campo en el Cerro del Mirador y repatriar su archivo personal.

El olvido de las autoridades culturales de Nuevo León se da en el marco de las conmemoraciones nacionales por la Decena Trágica, que marcó la muerte de Reyes, de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez (entre otros) el 9 de febrero de 1913.

Ni los 3 Museos ni la Dirección de Formación Cívica del Gobierno Estatal confirmaron realizar algún tipo de actividad relacionada por el centenario de la muerte del general.

De acuerdo al Programa de Ordenamiento y Fortalecimiento Integral de las Finanzas Públicas propuesto por el Gobierno Estatal, se indica una reducción a “los recursos destinados a eventos cívicos y oficiales”.

“Es lamentable la situación. Otra vez, la historia será sometida a procesos administrativos de quienes por obligación, deben promover, difundir y apoyar a los valores que nos distinguen como nuevoleoneses”, expuso el historiador Antonio Guerrero Aguilar, cronista de Santa Catarina.

Se le llama la Decena Trágica al movimiento realizado en la Ciudad de México para revocar a Francisco Madero del gobierno, en una acción iniciada por Manuel Mondragón con el apoyo de Bernardo Reyes y Félix Díaz. La refriega duró 10 días, dejando como resultado la muerte de Madero.

Un hombre de cambio

Jorge Pedraza Salinas, cronista de Los Herrera, habla sobre el proceso de cambio que vivió la ciudad al arribo de Bernardo Reyes a Nuevo León en 1885.

“Antes de su llegada, Nuevo León apenas figuraba en el plano nacional. A Reyes debemos el despegar de la industria en el estado, de la cual aún nos sentimos orgullosos”, señala el historiador.

Este sábado Pedraza Salinas ofrecerá una conferencia sobre La Decena Trágica, a realizarse en el salón Fray Servando Teresa de Mier del Palacio de Gobierno a las 11:00. El evento es organizado por la Asociación Estatal de Cronistas “José P. Saldaña”.

Ahí hablará sobre cuatro personajes fundamentales de los que se hablará constantemente este año. Francisco Madero, José Eleuterio González “Gonzalitos”, Rau Rangel Frías, y claro, el general Bernardo Reyes.

Desde la apertura de la Macroplaza, los restos de Reyes descansan en la base del monumento a Juárez. Ahí reposan junto a los de su amigo, el general Naranjo, y acompañado de José Silvestre Aramberri y José María Mier.

Fue una decisión polémica del entonces gobernador Martínez Domínguez, incluso el Ejército Mexicano se negó al acto cívico por considerar a Reyes un traidor por su rebelión al gobierno de Madero.

“Fue una decisión polémica aunque finalmente imperó el buen criterio porque se valoraron las cualidades y se hicieron a un lado los posibles errores. Samuel Flores Longoria escribió una buena crónica sobre el acto de recepción”, relata Pedraza Salinas.

Sobre la omisión del Estado al recordar el centenario del inicio de la Decena Trágica, en donde Reyes muere a punta de metralleta en el Zócalo del Distrito Federal, el historiador la considera lamentable.

“Lamentablemente se deja pasar esta efeméride tan importante. Es una efeméride que debió aprovecharse para intentar traer los archivos del general Reyes a Monterrey, que por el momento se ubican en la Capilla Alfonsina de México”, comentó.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS