2 de marzo de 2013 / 06:33 p.m.

México.- Por primera vez científicos de varias universidades de Estados Unidos demostraron la fuerte asociación que existe entre el consumo de azúcar y la prevalencia de diabetes mellitus tipo 2, a través del estudio “"La relación entre la azúcar y la prevalencia de diabetes en la población”".

En un comunicado, el sitio de El Poder del Consumidor (EPC) detalló que participaron la Universidad de Stanford y la Universidad de Berkley, entre otras.

"“Si bien ya se había demostrado la asociación de esta enfermedad con la ingesta de bebidas azucaradas, ahora se comprueba la asociación entre las altas ingestas de azúcar; no solo en forma de bebida, sino también alimentos en general. Con los resultados de este estudio epidemiológico amplio, se demuestra que las altas ingestas de azúcar incrementan el riesgo de padecer diabetes y que estas altas ingestas son muy comunes entre la población, especialmente entre los mexicanos"”, señaló Xaviera Cabada, maestra en nutrición y coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor (EPC).

Se encontró que entre los países analizados, a mayor ingesta de altas cantidades de azúcar, mayor prevalencia de diabetes.

El comunicado informó que: “"En el estudio en cuestión, se utilizaron bases de datos de 175 países y se encontró que por cada incremento de 150 kilocaloría/persona/día provenientes de azúcar (aproximadamente 1 lata de refresco o 1 yogurt para beber o 1 jugo), la asociación con el riesgo a padecer diabetes incrementa en un 1.1% aún después de controlar diferentes covariables como ingesta de fibra, carnes, frutas, aceites y cereales"”.

Se destaca que esta cantidad de calorías es lo que podemos encontrar en el contenido de azúcar en un solo producto, como una lata de refresco, un yogurt o un jugo.

“"Considerando que los mexicanos somos propensos a esta enfermedad, deberíamos tener un cuidado extremo en el consumo de azúcar y no es así, tenemos el mayor consumo de refrescos y un muy alto consumo de comida chatarra"”, declaró Katia García, maestra en salud pública y coordinadora de investigación de EPC.

El doctor Lustig, coautor de la publicación y endocrinólogo de la Universidad de California, San Francisco, hace la asociación como con el tabaco: la población que está expuesta al humo de cigarro tiene mayor prevalencia de cáncer de pulmón, mientras que la población que tiene menor exposición al humo de tabaco, tiene menores prevalencias de la enfermedad.

A escala mundial, la prevalencia de diabetes se ha incrementado al doble durante las últimas tres décadas. Esto es alarmante ya que en el mundo uno de cada 10 adultos están siendo afectados por la enfermedad. Se ha visto que alrededor de 20% de la población con obesidad tiene un metabolismo normal, es decir, regulaciones normales de insulina y sin indicios de diabetes. Por otro lado, se ha visto que 40% de individuos con peso normal manifiesta algún aspecto del síndrome metabólico. Esto nos dice que no sólo la obesidad tiene asociación con síndrome metabólico, sino el tipo de calorías que consumimos. Si las calorías provienen del azúcar, hay una mayor probabilidad a padecer síndrome metabólico; aunque la persona tenga peso normal.

Juego vs cáncer

Científicos de una organización británica de caridad se han unido con Amazon, Facebook y Google para diseñar y desarrollar un juego móvil destinado a acelerar la búsqueda de nuevos medicamentos contra el cáncer.

El proyecto, encabezado por la organización Cancer Research UK, debería permitir que todo el que tenga un teléfono avanzado y cinco minutos de tiempo pueda investigar datos científicos vitales mientras juega en el móvil.

El primer paso es para los 40 programadores, jugadores, diseñadores gráficos y otros especialistas que participarán en un GameJam el fin de semana para convertir datos genéticos en bruto de la organización caritativa en un formato de juego para futuros “"ciudadanos científicos”".

"Los científicos, aceleraremos el descubrimiento de nuevas formas de diagnóstico y trataremos el cáncer de forma mucho más precisa"”, añadió Carlos Caldas, del instituto Cambridge de Cancer Research UK.

REDACCIÓN