EUGENIA JIMÉNEZ
14 de julio de 2013 / 04:30 p.m.

México • El sacerdote ex legionario Pablo Pérez envió una carta al papa Francisco para denunciar irregularidades en la labor pastoral de los obispos de Cancún, Pedro Pablo Elizondo, y de Saltillo, Raúl Vera, a quienes acusa de ir en contra de la liturgia auténtica, además solicitó que se realice una visita apostólica para que los investigue.

En el escrito aseguró que el obispo legionario Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, quien está al frente de la prelatura de Cancún, y los superiores de los Legionarios de Cristo rechazaron a Pablo Pérez por haber escrito denuncias contra el padre Marcial Maciel y haberlas enviado al Vaticano.

El rechazo se dio sin considerar la labor que Pablo Pérez realizaba en las colonias marginales, la cual los Legionarios calificaron de teología de la liberación.

Al salir de la prelatura de Cancún-Chetumal, le solicitó al obispo dominico Raúl Vera López que lo aceptara en su diócesis, pero "me rechazó porque con mi labor pastoral dejaba en claro que el actual plan pastoral de la diócesis de Saltillo va contra la liturgia auténtica y deforma lo esencial de la Iglesia" y "mi adhesión a la liturgia auténtica la calificó de lefebvriano".

"Yo quiero obedecer a un obispo evangélico. En conciencia no puedo adecuarme ni al obispo de Cancún, que pretende una espiritualidad desencarnada de la realidad doliente, ni al obispo de Saltillo, que busca una Iglesia ideológica que llega a la aberración de hablar de una parroquia de homosexuales y para homosexuales".

En la carta, de más de 10 de cuartillas, expone las irregularidades del trabajo en cada diócesis. También le solicitó que lo reciba como sacerdote en el Vicariato de Roma para evangelizar a los pobres y llevar el consuelo de los sacramentos a los atribulados.

Señaló que a lo largo de 43 años la Prelatura de Cancún y los Legionarios de Cristo han realizado colectas muy bien organizadas a nivel internacional, y que "de los miles de dólares recaudados no se ve presencia en los poblados mayas ni en las colonias periféricas de Cancún. No existen dispensarios ni escuelas parroquiales, no se han creado talleres o cooperativas, ni han apoyado a las comunidades con vehículos para llevar a los enfermos a las unidades de salud".