22 de abril de 2013 / 12:42 p.m.

El experto José Nájera Magallanes dijo que depresión y poca tolerancia a la frustración, al dolor y a las situaciones adversas son padecimientos mentales y emocionales cada vez más frecuentes en la población infantil.

El subdirector médico del Centro Comunitario de Salud Mental (CCSM) 1 del IMSS en Jalisco agregó que ""esto se gesta porque los niños no aprenden desde chicos a tener paciencia y a adaptarse, cuando piden algo muchos padres de inmediato les conceden los deseos, y si no se les complace, lloran, se tiran al piso y hasta se desmayan"".

Manifestó que se debe enseñar a los hijos a adaptarse a cualquier situación, aunque sea adversa.

Señaló que es importante que los padres convivan con sus hijos, y aunque ambos cónyuges trabajen procurar que por lo menos uno de ellos pase tiempo con el niño o relevarse en este sentido.

Consideró que lo ideal es que el niño no pase mucho tiempo solo debido a que puede sentirse triste, desvalido y poco atendido,""y tampoco a ver la televisión de manera excesiva y sin filtros, o estar expuesto a algún peligro dentro del mismo hogar"".

Indicó que de acuerdo con lo que se observa en la consulta del CCSM en niños y adolescentes, los padecimientos mencionados, así como los trastornos de ansiedad y de déficit de atención o hiperactividad son los que se presentan con mayor frecuencia en pacientes pediátricos, la mayoría presenta síntomas en la edad escolar.

Afirmó que a más temprano sea el diagnóstico y el tratamiento que reciban estos pacientes mejor será el pronóstico, ""por lo tanto, los padres deben estar al pendiente de los hijos para identificar cualquier indicio o cambio en el comportamiento y la personalidad del menor"".

""Lo primero que cambia es el rendimiento escolar, que es bajo cuando hay un problema, luego alteraciones de conducta, se vuelven irritables, corajudos, se les va el hambre, se vuelven agresivos, tienen pesadillas o se hacen ansiosos, se muerden las uñas, son signos de alarma"".

Manifestó que una vez que el trastorno mental es detectado, el menor debe recibir tratamiento oportuno de acuerdo al padecimiento, el cual puede incluir psicoterapia, atención psiquiátrica e incluso manejo a través de fármacos.

Comentó que es indispensable que la familia también reciba atención psicológica, debido a que excepto por algunas enfermedades mentales como trastorno de déficit de atención, que son de origen congénito o hereditario, la mayoría de los padecimientos psiquiátricos son gestados en el núcleo familiar y social, y en la etapa de la infancia.

Añadió que lo importante es que la mayoría de estas enfermedades mentales y emocionales pueden prevenirse y los padres pueden adoptar herramientas que favorezcan la salud mental del niño.

Recomendó mantener al niño en términos saludables con una alimentación balanceada, procurar fomentarle la práctica de actividad física diaria, mantener horarios adecuados para el sueño, debido a que ante la falta de descanso el infante suele volverse irritable.

""Es importante establecer horarios predecibles para las actividades diarias del niño como parte de una disciplina y aprovechar el tiempo de ocio para procurar el deporte, el arte o la lectura y la convivencia familiar"", concluyó.

Notimex