8 de marzo de 2013 / 01:39 p.m.

Tras años de exploración, especialistas en diferentes áreas podrían haber localizado en Chazumba una zona paleontológica con evidencia de presencia humana que podría pertenecer a los primeros pobladores del continente americano.

De acuerdo con el comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tal interrogante será investigada por el prehistoriador español Eduald Carbonell, quien realizará su primer excavación en América del Norte en Santiago Chazumba, un municipio de la Mixteca oaxaqueña.

Precisó que derivado de la excavación y estudio de la zona iniciados en 2007, se encontró que en Chazumba, los investigadores han encontrado cientos de huesos de fauna que existió hace 25 mil años, así como lascas de sílex, posiblemente hechas por el hombre.

""De confirmarse lo anterior, se trataría de gente que llegó en una de las primeras oleadas de grupos humanos al continente americano, aseguró Carbonell, quien preside el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES)"", refirió el organismo.

Sobre la historia de este hallazgo, el INAH recordó que todo inició en 2006, cuando un grupo de jóvenes pobladores de Chazumba exploraban una barranca cercana a su comunidad, donde encontraron fragmentos de huesos de animales de grandes dimensiones, caídos de una pared de 11 metros de altura.

Tras dar aviso a las autoridades municipales, el INAH intervino para constatar que se trataba de ""restos de animales extintos, propios de finales del Pleistoceno, que habitaron la Tierra hace 25 mil años"".

En el lugar, agregó, ""los investigadores detectaron una rica presencia de restos de ejemplares desaparecidos, que pueden ayudar a reconstruir el paleoambiente que hubo en el lugar hacer 25 mil años"".

Asimismo, ""una serie de evidencias de modificación en piedra y hueso que pudieron haber sido hechas por la mano del hombre y, posiblemente, tienen relación con los restos de animales de esa época"".

El INAH destacó que en la zona se encontraron además evidencias de una flora distinta a la que prevalece actualmente en la zona, así como restos animales que pudieron haber sido cortados por la mano del hombre.

No obstante, señaló este sitio oaxaqueño es considerado actualmente sólo paleontológico, ""lo que alude únicamente a evidencias de fauna sin presencia humana, y se le ha calculado una antigüedad de entre 25 mil y 20 mil años"".

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