6 de febrero de 2013 / 08:46 p.m.

 El "ministro" del Vaticano para la familia, monseñor Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia, desmintió este miércoles que se haya pronunciado a favor de derechos para las parejas "de facto", homosexuales o no, negando una apertura por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica a tal tema.

Interrogado por Radio Vaticano, Paglia manifestó su "sorpresa" frente a la interpretación dada por los medios de prensa a sus declaraciones.

""Mis palabras han sido deformadas deliberadamente"", aseguró el religioso.

""Mis declaraciones no sólo no han sido entendidas sino que tampoco se comprendió el afecto con el que fueron dichas. La verdad es que fueron descarriladas tal vez conscientemente"" añadió.

""Una cosa es pedir que se verifique si en las instituciones existentes se pueden extraer normas que protejan los derechos individuales. Otra cosa muy diferente es aprobar ciertas perspectivas"", afirmó.

En un encuentro el lunes con la prensa, Paglia había explicado que la situación de las parejas de hecho, homosexuales o no, tenía que ser resuelta por el Estado para impedir injusticias y discriminaciones.

El religioso reiteró nuevamente su defensa del matrimonio tradicional, entre un hombre y una mujer, que considera "elemento fundante" de la sociedad y recalcó que aprueba "plenamente" la condena al matrimonio gay pronunciada por los obispos del Reino Unido y de Francia, países donde se acaban de legalizar tales uniones.

""La doctrina de la Iglesia es clara así como la tradición jurídica milenaria del matrimonio en todas las culturas: para fundar una familia se necesita un hombre y una mujer"", recalcó.

""Descarrilarse de ese camino (...) lleva a la inestabilidad y a la descomposición de la sociedad humana"", comentó.

""Las formas de vida común no familiares constituyen un verdadero archipiélago de situaciones. Es claro que hay que garantizar los derechos individuales"", había asegurado.

Las afirmaciones del prelado, que generaron reacciones de la prensa y de los movimientos italianos de defensa de los homosexuales, cayeron mal en la Curia Romana, que no suele comunicar las divisiones internas sobre temas tan candentes.

Redacción