5 de mayo de 2013 / 09:38 p.m.

Ciudad de México • La Intervención Francesa dividió al país, unos estaban a favor, otros en contra, pero pocos hablan de la participación de la mujer en los acontecimientos políticos y militares de esos años.

A pesar de su condición sujeta a los varones, hubo mujeres, sobre todo de la clase baja, que de forma activa participaron en la defensa de la nación, ya como correos, como de espías y soldaderas.

La memoria de esas mujeres que quedó grabada en fotografías, en canciones y poesías, ahora se resalta en la exposición Chinacas y Conservadoras, inaugurada este 5 de mayo, en las bardas del Museo Nacional de las Intervenciones, en el ex Convento de Churubusco.

Luego de la ceremonia cívica en las que participó la Banda Sinfónica de Coyoacán, así como el investigador Víctor Hugo Flores; el co curador de la muestra, el historiador Raymundo Alva, jefe de comunicación educativa e investigador del INAH, indicó que la exposición la conforman más de 30 imágenes.

“"Siempre se habla de los héroes, pero se nos olvida el papel de la mujer, tanto de la parte liberal como conservadora, por eso escogimos esta fecha del 5 de mayo para resaltar el valor de estas mujeres que estuvieron en esos hechos"”, dijo.

El guión curatorial, también realizado por Claudia Arciniega, destaca que entre 1862 y 1867, México sufrió la invasión de las tropas francesas. Los conservadores mexicanos y Napoleón III intentaron hacerse del control político del país, a través de Maximiliano de Habsburgo.

Fueron años difíciles para la nación, los liberales, encabezados por Benito Juárez, enfrentaron a los invasores y conservadores, mientras tanto, la vida continuaba para la población en general.

En el recorrido por la exposición, Raymundo Alva, subrayó que la participación de las mujeres en los grupos armados tanto liberales como conservadores también estuvo marcada por el origen de clase.

Las campesinas y aquellas que vivían en las ciudades tuvieron que acompañar a sus hombres al ser reclutadas por la ley de Leva.

La típica soldadera mexicana acompañó a la Chinaca roja, mujeres de los guerrilleros de la República, y seguramente ellas también llegaron a entrar en combate o a falta de un líder varón asumieron la dirección de pequeñas bandas armadas; así fue como la Chinaca verde de las tropas conservadoras, y las rojas, dieron espacio a las mujeres: improvisadas enfermeras, cocineras y amorosas compañías en las noches de campaña, explicó.

Ser mujer en esos años, apuntó el investigador, no era fácil, las reglas de convivencia y relaciones las establecía la Iglesia. Para la élite, la mujer era esposa, la madre de familia y el sostén emocional de los varones de la casa, apenas sabía leer y escribir, sus entendimientos eran los Rosarios, le lectura de libros piadosos y el bordado, como la moda.

“En cambio, las mujeres de clase baja trabajan en sus casas o en las calles, los oficios que desempeñaban para ganar unos cuantos pesos, los repartían con el cuidado de los hijos, la preparación de los alimentos y la atención a sus maridos, en la mayoría de los casos eran madres solteras, viudas o abandonadas: por lo que todo el peso del hogar caía en ellas. Si el hombre de la casa era conservador o liberal poco o nada sabían de ellos sus mujeres, pues la política era un campo totalmente masculino”, dijo.

No obstante, la participación de la mujer quedó plasmado de muchas formas, una de ellas fueron las canciones y corridos, hay que decir que estas maneras de expresión formaron parte de la resistencia contra el invasor por medio de la sátiras y las tonadas tradicionales.

Canción popular

La Chinaca

Soy tan libre como el viento,que va por la inmensidad;Soy Chinaca en mi contento,es vivir en libertas

Puedo decir ufana,De mi patria bajo el sol,Que soy pura mexicana,Nada tengo de español.

LETICIA SÁNCHEZ