9 de febrero de 2015 / 05:38 p.m.

Monterrey.- En su búsqueda de nuevas experiencias, los menores han llegado a niveles insospechados, pues al uso de drogas legales como el alcohol y tabaco, e ilegales como la mariguana, se suma otra vertiente: los fármacos.

Para nadie es un secreto que este problema llegó a las escuelas, pero lo ocurrido en una de ellas hace unas semanas, genera un punto de reflexión: es tiempo de marcar un alto a la problemática.

"No nos habíamos dado cuenta hasta que se empezó a caer, se caía a cada rato y se cayó de su banco y se cayó cuando se paró", narró una alumna de la Secundaria Técnica 103  'Profesora Adriana Olmos García', ubicada en la colonia Los Viñedos, de Santa Catarina.

En esa institución cuatro jovencitas se drogaban en uno de los salones con el medicamento Citalopram, nombre comercial de las pastillas para dormir.

Aprovecharon que el aula se quedó sin supervisión por varios minutos e ingirieron las cápsulas. Una de ellas tomó cuatro cápsulas, y esto casi le cuesta la vida.

"Se cayó y se abrió la cabeza y se la llevarond e urgencias porque estaba muy mal. Ya antes habían dicho que sí (habían tomado pastillas antes) pero no dentro de la escuela", dijo la testigo.

La oportuna intervención de los compañeros evitó la tragedia. A las menores no les quedó más que confesar lo ocurrido.

Oficialmente, la Secretaría de Salud tiene detectados entre cinco y seis casos por año de abuso de píldoras para dormir en menores de edad, una práctica peligrosa que empieza a despuntar.

LOS EFECTOS EN LA SALUD

El doctor Juan José Roque Segovia, director de Salud Mental y Adicciones del estado, explicó cuáles son los efectos de estas pastillas en los jóvenes.

Según el experto, las afectaciones son directamente en el sistema nervioso. El compuesto llega al área Tegmental Ventral, e inhibe al núcleo Alumbenss,  para luego liberar dopamina, sustancia que genera la euforia.

Entre ambas zonas, se ubican las neuronas que el medicamento daña.

Lo que la persona experimenta es similar a una borrachera, combinada con episodios de alegría intensa.

"Estas actúan en una región que permite al cerebro controlar muchas funciones, por ejemplo la atención, la concentración, memorizar, aprender, entonces esa molécula llega ahí y altera el funcionamiento de las células y eso hace que la conciencia se empiece a perder", dijo el doctor.

Explicó que después vienen lagunas amnésicas hasta por 72 horas, problemas de oxigenación en el cerebro, disminución de coeficiente intelectual, irritabilidad continua, daño neuronal,  problemas de aprendizaje y hasta la muerte.

En la Secundaria 103 la situación regresa poco a poco a la normalidad. El susto se convirtió en anécdota. Las cuatro menores fueron expulsadas, y el tema fue la comidilla de toda la escuela durante varios días. Este caso no había trascendido hasta ahora.

FOTO: Especial

LUIS GARCÍA