EFE
7 de julio de 2013 / 05:20 p.m.

Ciudad del Vaticano • El papa Francisco insistió hoy en la necesidad de una Iglesia más pobre al asegurar que la difusión del Evangelio no depende de los recursos disponibles, durante la homilía de la misa celebrada ante 6.000 novicias y seminaristas reunidos en el Vaticano.

"La difusión del Evangelio no se asegura ni por el número de personas, ni por el prestigio de las instituciones, ni por la cantidad de recursos disponibles. Jesús mandó a sus discípulos a predicar sin bolsa, sin saco y sin sandalias", explicó Jorge Bergoglio.

Durante su homilía, el papa recordó las palabras de Benedicto XVI en las que decía: "La Iglesia no es nuestra, sino de Dios. El campo a cultivar es suyo", y afirmó que "los obreros" para evangelizar "no son elegidos mediante campañas publicitarias o llamadas al servicio y a la generosidad, sino que son elegidos y mandados por Dios".

Por ello, subrayó que ser cura o monja no es una profesión, como sastre o cocinero, sino que es "otra cosa".

También explicó a los seminaristas y novicias presentes que la "evangelización se hace de rodillas", rezando, y que "el riesgo del activismo, de confiar demasiado en las estructuras, está siempre al acecho".

Tras la misa, el papa celebró el tradicional rezo del ángelus dominical asomado desde la ventana del palacio pontificio y en su discurso explicó que "anunciar el Reino de Dios es algo urgente y que no hay que perder el tiempo en charlas, ni esperar el consenso de todos".

"¡Cuántos misioneros hacen esto. Siembran vida, salud y consuelo en las periferias del mundo!", dijo Francisco.