6 de julio de 2013 / 01:24 a.m.

 Ciudad de México • En un texto reciente donde recuerda los 50 años de Rayuela, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez escribió que el libro de Julio Cortázar “fue a mi generación lo que Los detectives salvajes de Bolaño es a las nuevas, una biblia laica”. Resultaba inevitable entonces que un escritor de estas últimas generaciones llegara a reunir a los dos modelos. Eso es lo que ha hecho el peruano Diego Trelles Paz (Lima, 1977) en su novela El circulo de los escritores asesinos (Borrador Editores/Librosampleados, Perú, 2012), la cual por su tema —el asesinato de un crítico literario— debería tener cierta celebridad pues en todo ámbito artístico y literario, es seguro que cada creador le tenga echado el ojo a más de uno. La novela fue publicada originalmente en una edición española en 2005 y ahora tiene una segunda oportunidad de alcanzar una mayor repercusión.

El Círculo al que hace referencia el titulo, se conformó en un bar limeño teniendo como figura tutelar a César Vallejo; cinco jóvenes —Ganivet, Larrita, el Chato, Casandra y Alejandro Sawa—, cada uno con diversos intereses artísticos, lo integraron y su objetivo era luchar contra la mafia que domina la cultura en Lima. Es aquí donde las huellas de Cortázar y Bolaño se hacen presentes, ya que las cofradías de Rayuela y Los detectives salvajes son los antecedentes directos del Círculo limeño. La erudición, la intelectualidad y el apasionamiento son rasgos que hermanan a los personajes de las tres obras.Románticos, nos recuerdan que leer y ver películas y pinturas no son pasatiempos sino que son la vida. Sergio Ramírez ha observado que sin ser una novela política, Rayuela fue como una especie de carga de dinamita que intentó derribar los muros del establishment, para usar una expresión de la época. El ejercicio de la libertad es el objetivo de estas tres cofradías, pero si la novela de Trelles Paz es más radical se debe a que llevan a la práctica sus ideas.

En cuanto a la estructura, rashomonianamente se presentan cuatro manuscritos escritos por Ganivet, Larrita, el Chato, Casandra, donde cada uno ofrece su versión de los hechos, los cuales serán presentados y comentados por Sawa. Esto le imprime dinamismo a la obra al hacer que el lector se involucre en la identificación del asesino. La lectura de cada uno de los diversos textos, definen claramente a los integrantes del Círculo; al exponer sus debilidades y fortalezas se irá perfilando quién fue el encargado de matar al critico García Ordóñez, mejor conocido como El Perro.

Como se anotó, la secta limeña se creó teniendo como numen a César Vallejo y este hecho nos anuncia otro nivel de lectura que propone El circulo de los escritores asesinos: una historia personal de creadores que están fuera del mainstream, donde caben vanguardistas, raros, malditos y contraculturales. Si uno de los personajes se hace llamar Ganivet, es en honor del escritor español Ángel Ganivet, considerado un precursor de la Generación del 98. En el caso de México, Trelles Paz menciona, por ejemplo, a los Estridentistas y a José Agustín en su catálogo. Y haciendo una enumeración rápida de la pléyade de creadores con los que se formaron los integrantes del Círculo encontramos a Silvia Plath, Alejandra Pizarnik, Emilio Adolfo Westphalen, Jorge Eduardo Eielson, Ramón del Valle Inclán, Malcolm Lowry, David Lynch, Andrei Tarkovsky, Claude Chabrol, Eric Rohmer, Edward Hopper, Oliveiro Girondo, Michel Foucault, Orson Welles, Luis Buñuel y queda un largo etcétera que al lector le tocará descubrir.El circulo de los escritores asesinos por sus referencias y las inquietudes vitales que pone en juego, no retrata lo que ocurre en un país sino a una época.

— ERNESTO JIMÉNEZ OLÍN