25 de marzo de 2013 / 09:09 p.m.

París • Una colección de doscientas obras de arte hechas con cristal de Murano para grandes familias como la de los Medici protagoniza una exposición inédita en París, que va desde el Renacimiento (siglo XV) hasta nuestros días.

La isla de Murano, al norte de Venecia (Italia), y las obras realizadas por sus históricos maestros vidrieros son los protagonistas de esta ambiciosa colección "Frágil. Murano", que reúne por primera vez en Francia y de manera cronológica obras maestras de este preciado cristal desde el Renacimiento italiano hasta la actualidad.

Rosa Barovier, perteneciente a una dinastía italiana de maestros cristaleros y comisaria de la muestra, explicó a Efe que esta arranca en el siglo XV porque fue entonces cuando "el vidrio veneciano empezó a ser conocido en el mundo y cuando muchas familias importantes y soberanos empezaron a pedir piezas de este cristal para sus escudos de armas".

Barovier se refirió a familias nobles italianas de renombre como los Este, los Gonzaga o los propios Medici, cuya espectacular colección de vajilla de cristal de Murano, realizada en colaboración con Florencia, está presente en la muestra, pero también a familias importantes de otros países como Alemania, Francia o el Reino Unido.

"En la segunda mitad del siglo XV, el cristal de Murano se convierte en 'status symbol' (en español, símbolo de poder)", añadió Barovier, si bien ya se fabricaba en la Edad Media y "puede considerarse la evolución del cristal desde el Imperio Romano en Italia".

La comisaria de la exposición es, además, descendiente del célebre maestro cristalero del siglo XV Angelo Barovier, que inventó el cristal "lattimo", de color lechoso y que imitaba a la preciada porcelana china.

Los visitantes también encontrarán curiosas piezas del siglo XVI hechas de distinta manera, como el vidrio agrietado, el elaborado con filigranas de cristal o el denominado "girasol", mezclado con el mineral piedra de luna, que aporta una apariencia nacarada, en lo que supone una creciente complejidad y toda una novedad para la época.

"Entonces, los relicarios suponían algo nuevo, un gesto de poder, por lo que se multiplicaron", añadió, y algunos de ellos forman asimismo parte de la exposición.

Además, los maestros cristaleros conseguían sorprender a su público mezclando el vidrio con otros materiales como el cobalto o el cobre, que dotaba a las piezas de un fuerte color rojo.

Así, la exposición avanza a lo largo de los siglos con piezas de este cristal relativas a matrimonios de las altas esferas, objetos personales de aseo o de decoración y regalos diplomáticos, pero también muebles rematados con incrustaciones de este vidrio, como mesas, un sillón o una gigante lámpara de araña con una profusión de flores y colores, todo un "sello veneciano", reconoció Barovier.

La colección repasa no solo el Renacimiento, sino la fantasía y el talento de la época barroca, el gusto flamígero del siglo XVII, que experimentó con las formas y el color; el esplendor seguido de la crisis del XVIII con la llegada del cristal de Bohemia o el pasado siglo XX, en el que sobresalen los años veinte con el "art nouveau" y la década de los cincuenta.

"Frágil. Murano" incluye también un apartado especial a este último siglo y a la época contemporánea, en el que participan diversos artistas actuales como el español Javier Pérez, que presenta su obra "Carroña" (2011).

"Este es un momento difícil, pero también lo era a finales de los años veinte, con la crisis, y Murano remontó en los cincuenta", afirmó Barovier, quien concluyó deseando que "este arte milenario no termine nunca".

La muestra recopila más de doscientas piezas venidas de todas partes del mundo, tanto de colecciones públicas como privadas, y sus puertas estarán abiertas al público en el parisino museo Maillol hasta el próximo 28 de julio.

EFE