21 de abril de 2013 / 07:15 p.m.

Monterrey.- A través de las décadas gran parte de la sociedad no ha sabido darle el valor y la importancia al trabajo desempeñado día tras día por las educadoras, ya que se les ve como personas cuidadoras y no como formadoras del desarrollo de los infantes.

En este 21 de abril se conmemora ese esfuerzo, esa dedicación que se realiza cada mañana en las aulas preescolares. Por eso, en este día compartimos que ustedes lectores conozcan sobre su trabajo y el gran impacto que tienen en el desenvolvimiento y desarrollo de capacidad y habilidad de cada uno de los infantes.

¿La educación preescolar es una preparación para la primaria? Mucha gente cree que al llevar a sus hijos a un Jardín de Niños es para que se vayan adaptando al rol de una escuela, así como también que los cuiden y los entretengan solamente para llenar el requisito de hoy en día de la educación básica, o bien por otra parte nos piden enseñar a los niños a que lean y escriban, sin embargo estas capacidades conllevan un proceso, primeramente deben desarrollar otras habilidades y destrezas para llegar al objetivo deseado por los padres, pero hay que tomar en cuenta cuáles son las necesidades e intereses de los pupilos tras las planeaciones sistemáticas y fundamentadas de las acciones que se desarrollarán con ellos, lo que sí es importante decir es que resulta una actividad muy gratificante.

Son muchas las cosas que los niños aprenden con la guía de la educadora, quien se da a la tarea de preparar y prever ambientes de aprendizaje para que el niño(a) tenga experiencias significativas que le permitan construir conocimientos útiles a su vida. Ya que parte de su trabajo es desarrollar competencias, afectivas o sociales. Lingüísticas, motoras, cognitivas y artísticas, así como favorecer sus hábitos de higiene. Considerando que el niño es un ser integral y que en sus primeros seis años de vida se logra el desarrollo óptimo, ya que los infantes aprenderán más en esta etapa que durante toda su vida, por lo cual es un gran reto y una gran responsabilidad para ellas y para la comunidad ya que éste debe ser un trabajo colaborativo donde su primordial objetivo es Formar y Educar para la Vida.

Como educadoras deben tener habilidades, destrezas y capacidades que implican no ser adultas infantiles, sino ponernos a un nivel de los niños desarrollando habilidades comunicativas y lingüísticas, llevando en su apariencia seguridad y confianza para trasmitirla a los niños; cabe destacar que ser innovadora, flexible, creativa, tolerante, paciente, alegre, activa, dinámica, tener todo esto como educadora les ayuda a reforzar sus propósitos.

Las educadoras son profesionales, no improvisadas, cursan una carrera a nivel licenciatura mediante la cual adquieren conocimientos en disciplinas psicológicas y pedagógicas que les permiten comprender y aprender sobre el desarrollo y la madurez del niño preescolar, y así poder implementar actividades para acompañarle en su desarrollo intelectual, afectivo, físico y emocional.

Historia del Día de la educadora

Un día como hoy, pero de 1872 nació en Alemania, Federico Froebel, pedagogo alemán creador de la educación preescolar y del concepto de jardín de infancia.

En 1837 abrió la primera guardería, donde los niños eran consideraros como pequeñas plantas de un jardín del que el maestro es el jardinero.

Su teoría indica que el infante se expresa a través de las actividades de la percepción sensorial, el lenguaje y el juguete. El lenguaje oral se asocia con la naturaleza y la vida.

Froebel defendió firmemente la idea de que el desarrollo se produce como evolución entre los siguientes niveles: infancia, niñez, pubertad, juventud y madurez, donde todas las etapas son igualmente importantes.

Para él, la educación infantil sigue tres tipos de operaciones:1.-Acción, actividades.2.-Juego, juegos.3.-Trabajo, tareas.

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