21 de noviembre de 2013 / 12:14 a.m.

Gran Bretaña.- Un matrimonio ya contaba con otros cinco hijos cuando la madre quedó embarazada de nuevo. A pesar de los diagnósticos que apuntaban problemas genéticos, la pareja decidió seguir adelante. Y fue cuando nació la pequeña Jess Kerr.

Efectivamente, a los nueve meses el bebé nació con una rara enfermedad conocida como síndrome de Patau o Trisomía 13 por la cual una persona posee tres copias de material genético del cromosoma 13, en lugar de las dos copias normales.

Esta variación en el cromosoma 13 tiene muy graves consecuencias para el recién nacido puesto que suele conllevar diversas malformaciones y afecta a numerosos sistemas vitales, incluidos el nervioso central o el sistema cardiovascular.

Se trata de enfermedad que actualmente no tiene cura y con un pronóstico de vida terriblemente bajo, puesto que el 90% de los niños no sobrevive más allá de unas semanas o meses.

Pero a veces, desafortunadamente, la esperanza sobrevuela sobre las estadísticas y consigue una historia fascinante. Es el caso de Jess Kerr que, a pesar de llegar al mundo con esta fatal carga, en estos días ha cumplido su primer año.

Un cumpleaños que ha celebrado junto a su familia y que en altísimo porcentaje debe agradecer a sus padres. El matrimonio Kerr ha dedicado gran parte de su vida a cuidar y vigilar a la pequeña Jess puesto que su cromosomopatía hace que su organismo “olvide” respirar varias veces al día.

Los padres deben estar en constante alerta puesto que su bebé comienza a ponerse azul y deja de respirar unas cinco veces al día. Cuando detectan el problema se ponen rápidamente manos a la obra realizando una reanimación que “devuelve” a la vida a Jess.

Redacción