7 de mayo de 2013 / 02:36 a.m.

Ciudad del Vaticano • El papa Francisco elogió "la profesionalidad" de la Guardia Suiza vaticana, a la que instó a servir con "gentileza y fraternidad", con ocasión este lunes del aniversario del saqueo de Roma en 1527, cuando el ejército pontificio fue diezmado por defender al Papa.

Francisco recibió en el Vaticano a 35 nuevos reclutas y a sus familias, horas antes de que prestaran juramento en una solemne ceremonia.

"Hoy no están llamados a ese gesto heroico, sino a otra forma de sacrificio: poner sus energías juveniles al servicio de la Iglesia y del Papa. Y para ello hay que ser fuertes, animados por el amor y sostenidos por la fe en Cristo", les dijo el Papa.

"Estoy convencido de que la decisión de poner años de sus vidas al servicio del Papa no es ajena a su fe. Al contrario, creo que los motivos más profundos que los han traído aquí, a Roma, tienen origen en ella. Una fe que han aprendido en sus familias, cultivado en sus parroquias y que manifiesta también el apego de los católicos suizos a la Iglesia", añadió.

"Durante su estancia en Roma están llamados a atestiguar su fe con alegría y con la amabilidad del trato. ¡Que importante es esto para tantas personas que pasan por la Ciudad del Vaticano! ¡Pero también es importante para los que trabajan aquí, en la Santa Sede, y para mí! Su presencia es una señal de la fuerza y de la belleza del Evangelio", afirmó.

Según rumores que circulan en la prensa local, el papa argentino ofreció recientemente una silla y algo de comer al guardia suizo encargado de su protección nocturna frente a su apartamento en la residencia Santa Marta del Vaticano, donde se aloja, ya que no ha querido trasladarse al lujoso apartamento pontificio en el palacio apostólico.

Las rígidas reglas de ese histórico cuerpo sorprenden al Papa, quien invitó al desconcertado joven capitán a descansar tras descubrir que había pasado la noche entera de pie.

Como la guardia rechazó aduciendo que las reglas se lo impedían, Francisco le dijo: "Soy el Papa y le pido que se siente", para luego ofrecerle pan y jamón.

Los gestos de cortesía y los desvíos del protocolo siguen marcando el pontificado de Francisco, que el domingo volvió a congregar a unas 100.000 personas para el ángelus en la plaza de San Pedro.

En total, 35 nuevos reclutas de la Guardia Suiza, el pequeño ejército del Papa formado hace 500 años, prestaron juramento en el Vaticano.

Los reclutas prestan juramento el día 6 de mayo, fecha en que se conmemora el saqueo de Roma al final de la Edad Media, durante el cual murieron 147 guardias suizos.La actual Guardia Suiza, formada por 110 militares, garantiza discretamente la seguridad del Vaticano y del Papa, incluyendo la "protección de proximidad".

Para ingresar en el cuerpo no es suficiente ser suizo, sino que hay ser soltero, tener entre 19 y 30 años, medir al menos 1,74 metros, "ser católico-romano" y tener "una reputación irreprochable", destaca el folleto informativo sobre el reclutamiento.

Los guardias, célebres por sus trajes renacentistas a rayas y de colores fuertes, no pueden dormir fuera del Vaticano y residen en pequeños dormitorios, dado que el cuartel no es muy grande.

JESSICA.CORONA