28 de mayo de 2014 / 12:26 a.m.

Una empresa española producirá y comercializará joyas conmemorativas del Mundial Brasil 2014 gracias a una licencia de la FIFA, entidad que por primera vez aceptó firmar un contrato de este tipo desde que comenzó a organizar la competición en 1930.

La concesión la obtuvo la española Platacero, con sede en La Coruña y cuyos empleados viven hoy, a 16 días del comienzo del Mundial, una tensa cuenta atrás para poner sus productos en el mayor número de comercios y joyerías en las doce sedes de la competición.

"Hemos traído a Brasil 100.000 piezas de las 121 joyas licenciadas por la FIFA", dijo a Efe Fidel Díaz Silva, responsable junto a otro socio brasileño de la distribución de los productos de la firma gallega.

El reto "es venderlas todas antes de que termine el Mundial y de momento parece que lo vamos a conseguir. Para después ya tenemos preparados otros productos conmemorativos, porque nuestra intención es mantenernos en el mercado brasileño y, por extensión, en el sudamericano".

La idea de ofrecer sus productos para el patrocinio de la FIFA surgió cuatro años atrás cuando España se proclamó campeona del mundo en Sudáfrica.

Fue, relata Díaz Silva, "como una iluminación: fútbol, joyas, ¿por qué no?". Sin embargo, conseguir la licencia fue arduo, con constantes viajes a Zúrich y a Río de Janeiro para intentar convencer a los altos ejecutivos del fútbol internacional de que el producto de Platacero era de calidad, sencillo y bien hecho; en suma, que se ajustaba a las famosas normas FIFA".

Los productos comercializados son colgantes, pulseras, anillos y pendientes ofrecidos por el equivalente en reales a entre 9 y 160 dólares, según el material del que estén fabricados.

Para los aficionados más jóvenes hay piezas elaboradas con goma o plásticos y para los más exclusivos dos gamas de productos de mayor calidad con terminados en plata de ley, 'metalgold' y madreperla.

La mayor preocupación, tanto de los dirigentes responsables de la licencia como de los propios joyeros españoles, se ha centrado en evitar la copia ilegal.

"Nuestras piezas salieron a la venta en enero y desde entonces sólo hemos detectado reproducciones falsas de algunos artículos de la gama más económica", afirmó Díaz Silva, representante para Sudamérica.

De la colección, Días Silva se decanta por el silbato: una pieza bañada en oro con piedras semipreciosas incrustradas que considera como la joya de la corona de los artículos licenciados por la FIFA.

Su sonido, además, marcará el principio y el final de una competición en la que tienen puestas sus esperanzas millones de aficionados en todo del mundo, y entre ellos, unos joyeros de la localidad coruñesa de Noia que, al parecer, han ganado su propio Mundial.

AGENCIAS