20 de mayo de 2013 / 08:51 p.m.

México  • Una estela grabada con la efigie de un jugador de pelota, la cual podría superar los mil años de antigüedad, fue descubierta recientemente en el sitio prehispánico de Piedra Labrada, en el municipio de Ometepec, Guerrero; este elemento formaba parte de uno de los cinco espacios registrados en el área, dedicados a la práctica de este antiguo ritual, y que son de los más grandeshasta ahora localizados en la región de la Costa Chica.

El hallazgo tuvo lugar hace unas semanas, cuando miembros de la comunidad asentada en las inmediaciones del lugar instalaban un tubo de agua, acontecimiento que fue reportado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en esa entidad.

De acuerdo con el arqueólogo Pablo Sereno Uribe, responsable de la investigación en Piedra Labrada, “se trata de la representación de un jugador de pelota decapitado, tiene los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas están un poco encorvadas; se observan atavíos como un casco, un yugo a la altura de la cintura y piedras redondas o chalchihuites en las orejas”.

La estela —labrada en granito— se halló fragmentada en dos partes; sus dimensiones son de 1.65 m de largo y 50 cm de ancho. Por la cercanía de Piedra Labrada con Oaxaca, se estima que la filiación cultural del monumento es mixteca; aún no se ha precisado su fechamiento exacto.

El elemento se descubrió en la sección norte de la zona, donde se ubica uno de los juegos de pelota más grandes, se trata de una cancha en forma de “I”, cuya longitud de cabezal a cabezal es de 40 m, aproximadamente.

Dicho personaje tiene una base que denota que estuvo empotrado a dicho espacio como parte delpaisaje arquitectónico, y posteriormente fue decapitado y sepultado durante un ritual efectuado en tiempos prehispánicos.

En Mesoamérica una gran cantidad de elementos escultóricos y ofrendas fueron objeto de diversos ritos, la mayoría vinculados con el cierre de ciclos, donde las piezas eran pintadas de rojo y después las “mataban”, es decir, las fragmentaban y enterraban, refirió Pablo Sereno.

REDACCIÓN