20 de marzo de 2013 / 01:56 a.m.

Ebb y Flow quedaron hechas añicos tras el impacto; los científicos tuvieron que esperar a que la luz del Sol iluminara la región norte para hallar los pequeños cráteres.

 

LOS ANGELES — Cuando las sondas gemelas de la NASA Ebb y Flow se estrellaron en la Luna el año pasado, los científicos no esperaban ver las secuelas.

El martes, la agencia espacial estadunidense dio a conocer imágenes del polo norte lunar, donde reposan Ebb y Flow, antes y después de que cayeran. Meses después de las caídas simultáneas que representaron el fin de la misión, la sonda lunar Reconnaissance Orbiter viajó sobre los sitios de impacto y brindó imágenes de los lugares donde se encuentran los restos.

Ebb y Flow quedaron hechas añicos tras el impacto. El hallazgo de los pequeños cráteres que generaron fue difícil, dijo el investigador de la Universidad Estatal de Arizona Mark Robinson, que opera la cámara de la sonda.

Incuso la científica al frente de la misión, Maria Zuber, se vio sorprendida al ver los lugares de impacto, que lucen como puntos.

"Esperaba ver rastros de derrape", dijo Zuber, del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Ebb y Flow se impactaron de manera intencional en una montaña lunar en diciembre, luego de mapear los campos de gravedad de la Luna con un detalle sin precedentes. La ubicación fue elegida por estar alejada de los sitios de aterrizaje del Apollo y otros lugares históricos.

Debido a que el desenlace sucedió en la zona oscura, los telescopios desde la Tierra no fueron capaces de registrarlo. Incluso la sonda reconocimiento orbital tuvo que esperar hasta que la luz del Sol iluminara la región norte de la Luna.

Lanzada en 2011, la nave espacial pasó cerca de un año volando en formación y recolectando información exclusivamente gravitacional. Entre sus hallazgos se encuentra el hecho que la corteza lunar es mucho más delgada y maltrecha de lo que habían imaginado los científicos.

Tras un vuelo inicial a 56 kilómetros (35 millas) sobre la superficie lunar, la nave bajó cada vez más su altura durante la misión de 487 millones de dólares.

Los lugares de impacto de las sondas Ebb y Flow fueron nombrados en honor de una integrante del equipo de la misión, Sally Ride, la primera estadounidense en el espacio y quien falleció el año pasado. La compañía educativa de Ride suministró las cámaras en la misión que permitieron a los estudiantes tomar sus propias fotografías a cráteres y otros accidentes geológicos.

AP