25 de mayo de 2013 / 02:10 p.m.

México  • En agosto de 2001, Carlos Fuentes fue nombrado académico honorario de la Academia Mexicana de la Lengua. La institución suele tomar un duelo de seis meses ante el fallecimiento de alguno de sus miembros, pero en el caso del narrador duró más tiempo —poco más de un año— y la noche del pasado jueves se sumaron a las conmemoraciones por el primer aniversario de su partida.

Fue un homenaje que se dio a través de una sesión pública solemne, en la cual se recordó alhombre que impulsó el español en el mundo, pero también al amigo y al maestro, como lo hizo Ignacio Padilla, quien llamó a rememorarlo como el dueño de una obra que aún nos sacude a todos.

"La desaparición física del artista acentúa por fuerza su presencia. La muerte del escritor nos obliga a volver a la raíz misma de su obra, una obra que nos sacude y resucita para siempre. Hay mucho mundo suyo al cual volver ahora, mucha literatura grande para reintegrarlo a este presente y para dejarnos abducir por él al planeta de sus pasmosas intuiciones y sus visionarias reflexiones", expresó Padilla.

En el auditorio del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, ante Silvia Lemus, el poeta Hugo Gutiérrez Vega extrajo de su memoria un pasaje sucedido a fines de la década de los setenta del siglo pasado, cuando dictó una conferencia en Roma en la que habló de tres obras del narrador: La región más transparente, Las buenas conciencias y La muerte de Artemio Cruz.

Al finalizar, se le acercó el embajador de México en Italia y le preguntó: "¿De verdad son tan buenos los libros de Carlos?". Era don Rafael Fuentes, padre del autor homenajeado en esta noche lluviosa en la Ciudad de México.

"Carlos fue un hombre del Renacimiento. Releyendo Vlad lo veo como vampiro asustador de infantas y como escritor de terror basado en la realidad de un país donde abundan los chupasangres; veo a los personajes de sus novelas y me siento a charlar con el Ixca y a ver agonizar, en el sentido griego de la palabra, a Artemio Cruz".

En su charla, quizá la más intimista, se aparecieron los momentos compartidos, las cenas y las charlas literarias; por aquellos días y por la lectura de sus obras, Gutiérrez Vega definió a Fuentes como "uno de nuestros escritores mayores". Con él, añadió el poeta, nos enamoramos del idioma.

"Carlos nos deja como legado inmarcesible las palabras con las que construyó su obra variadísima: fue uno de nuestros escritores mayores. Fue un mexicano ejemplar y un hombre del mundo; con él vivimos momentos de inspiración renacentista, nos enamoramos del idioma y renovamos nuestro compromiso con las palabras, con el verbo que era y es en el principio. Gracias, Carlos, por tu vida, tu obra, tu amor por el país, tu preocupación por el mundo, tu talante humanista y tu fe en el valor de la palabra".

Otra noche para recordar a Carlos Fuentes a un año de su partida, donde Gonzalo Celorio volvió a recordar al humanista moderno, al intelectual ecuménico comprometido con su obra, con su país y con el mundo; de ahí la importancia de reconocer la valía de una obra literaria “que tuvo el privilegio y la cortesía de no envejecer nunca”.

Luego del tiempo de duelo de seis meses que se imponen en la Academia Mexicana de la Lengua, se abre el periodo para elegir un nuevo académico, en este caso honorario. En el caso de Carlos Fuentes, eso aún no ha ocurrido.

JESÚS ALEJO SANTIAGO