22 de enero de 2014 / 03:40 p.m.

La justicia española dijo que ve indicios de delito en el fichaje de la estrella brasileña del Barcelona Neymar y requirió al propio jugador, la FIFA, el Santos de Brasil y el club catalán todos los informes de su contratación.

En un auto de 10 páginas hecho público, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz decidió finalmente abrir una investigación judicial formal sobre la denuncia presentada por un socio del Barsa contra su presidente Sandro Rosell.

Ruz exigió a la FIFA y el Santos —club de origen del futbolista— toda la memoria económica del traspaso de Neymar que obre en su poder. También pidió al Barsa los contratos que justifiquen sendas cláusulas de 17 millones de euros (23 millones de dólares) recogidas en el fichaje, que, por un lado, daban derechos al Barsa sobre tres juveniles del Santos y, por otro, comprometían la celebración de dos partidos amistosos entre los clubes.

Finalmente, el magistrado requirió a Neymar el contrato que firmó con una sociedad llamada "N&N", que la justicia cree pertenece al padre del jugador, por la que el brasileño cedía "sus derechos económicos futuros".

Ruz consideró en su escrito que Rosell pudo cometer un delito de apropiación indebida por "distracción". Es decir, que los contratos firmados entre Neymar y el Barcelona "no responden a lo indicado en los mismos". Este tipo de delito, penado con entre uno y seis años de cárcel, no acusa al implicado de quedarse con parte de ese dinero ilegalmente, sino que castiga una administración desleal.

Rosell ha defendido en reiteradas ocasiones la escrupulosa legalidad de la contratación. El presidente barcelonista pidió incluso declarar voluntariamente ante el juez. Pero de momento Ruz no lo considera necesario.

Rosell asegura que el fichaje del delantero costó 57,1 millones de euros (74 millones de dólares). Pero según el denunciante, la realidad es que el precio real rozó los 95 millones de euros (128,8 millones dólares).