26 de febrero de 2013 / 03:24 p.m.

Monterrey • Con Misión olvido (Planeta, 2012), María Dueñas cruza las fronteras, desde el Atlántico, de España hasta California, en una obra ambientada en diversas épocas.

La autora española recupera la memoria de personajes que considera fascinantes y que contribuyeron a la cultura española en los Estados Unidos, y partió de su novela anterior al querer ganarse aún más lectores, ante la exigencia de la aceptación que tuvo y que se vio reflejada en altas ventas del volumen.

“"A diferencia de Tiempo entre costuras al lograr publicarse tuve la inmensa suerte de que fue también acogida de manera absolutamente entusiasta por los lectores, pues vendimos en España un millón 300 mil libros. Además se leyó muchísimo en toda América Latina, ha habido 20 y tantas producciones, una serie de TV, en fin, muchísimas cosas que hicieron que cuando pudiese abordar mi segundo proyecto literario, pues lo haya hecho con un poco de responsabilidad y como un reto, enormemente ilusionada de volver a seducir a los lectores una vez más”, señala.

Blanca Perea es la protagonista de su segunda novela, y aunque no es su álter ego, sí tiene coincidencias con su perfil exterior, pues es profesora de una universidad:

“"Yo he sido profesora de universidad durante 20 años, y cuando la escribí era porque quería hacer algo relacionado a esa profesión de vida académica. Es una mujer, que como tantos seres humanos, cree que ha logrado en su vida el equilibrio, pero de pronto se le desmorona todo: su marido la abandona por otra mujer, y ella acepta un cometido académico que la va a trasladar desde España hasta California, para poder distanciarse de ese pasado.

“"Y ahí, cuando ella confía en que lo único que va a hacer es cicatrizar sus heridas, se encuentra de pronto con que el trabajo que tiene que desarrollar, que es la catalogación de un viejo profesor español, un exiliado, muerto décadas atrás, pues de pronto se torna en algo más apasionante de lo que ella esperaba"”.

Una obra que reconstruye vidas de diversas épocas, la de la protagonista que además desentierra la memoria de un hombre olvidado, entrecruzándose historias que involucran a la California de los años cincuenta y el fin del siglo XX, mediante un proceso textual que une dos culturas e idiomas:

“"Yo soy filóloga, lingüista, yo he trabajado con el lenguaje, con el español y el inglés, a lo largo de toda mi vida, entonces tengo ya una sensibilidad desarrollada y unas capacidades para detectarla y armonizarla, para manipular la lengua, para entretejerla, para construir cosas con ella.

“"Para mí no es una parte dificultosa. Para mí hacer una novela es unir las palabras de manera armónica, porque es algo que llevo haciendo casi 30 años, es algo que me resulta muy cercano, muy mío"”.

Además la figura de Ramón J. Sender, un escritor exiliado con una personalidad, vida y obra fascinantes, será otro de los detonantes del entretejido de la trama:

“"Quería que fuera una novela contemporánea pero que volviera la mirada a los años de la presencia española en California, la huella, y también del español, quería también que hubiera algunos personajes que volcaran su mirada a España, donde ellos construyeron su pasado. Quería que todos los personajes tuvieran una carga creíble, y así en capas sobre capas se va construyendo la novela, donde los que llegaron a California construyeron y aportaron su carga cultural importante"”, comenta la autora.

Una obra con ritmo y con la que busca apoderarse del lector desde los altibajos de los personajes, pero también con la esperanza como una manera de vincularlos.

“"Es una novela luminosa, positiva, con un optimismo sereno, y que deja en claro que sin darnos cuenta muchas de las veces lo mejor está por llegar"”, concluye.

ISRAEL MORALES