— EMILIANO BALERINI CASAL
27 de junio de 2013 / 10:50 p.m.

 México • A poco más de un lustro de que haya fallecido el dramaturgo veracruzano Emilio Carballido (1925-2008), la compañía de teatro Figura-T estrenará el próximo 6 de julio una de sus puestas en escena para público infantil: Guillermo y el nahual.

Bajo la dirección de Emmanuel Márquez, el montaje se presentará los sábados y domingos a las 13:00 horas, hasta el 28 de julio, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

En entrevista, Márquez comenta que decidieron montar esta obra porque a más de cinco años de que haya muerto Carballido, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) no ha presentado su dramaturgia, por lo que ésta es una forma de recordarlo y tener presente su trabajo.

“La de Guillermo y el nahual es una historia sencilla. En ella, Emilio Carballido volteó a los títeres. Es un trabajo contemporáneo, modernizado, entre otros elementos, por la coreografía de Jesús Hernández. Las marionetas las hizo Iker Vicente y la música Omar Guzmán”.

Para Márquez es muy extraño que el INBA no haya montado obras del también director de teatro en todo este tiempo, incluso se cuestiona las razones que tendrá la Compañía Nacional de Teatro para no haber programado una obra de este dramaturgo.

“Carballido es alguien fundamental. Me preguntaría por qué no lo han montado. Es una vergüenza que cuando se murió, el homenaje que se le hizo en Bellas Artes fue el de presentar escenas de su trabajo, y no el de montar una obra completa”, menciona.

El director de puestas en escena como Y mis colores y El país de la metralla, entre otras, dice que en la dramaturgia de Carballido, el teatro infantil ocupó un espacio importante: “Cuando estaba como consejero de Editores Unidos Mexicanos publicó varias recopilaciones de los entonces jóvenes teatreros de la época, e hizo la compilación El arca de Noé. Tomó en cuenta a este tipo de público, realizó obras para niños, adaptó cuentos; estaba conciente de la necesidad de formar públicos y contarles buenas historias”.

Según Emmanuel Márquez, Carballido dejó un legado en el que se destacan puntos de encuentro: “La revista Tramoya de la Universidad Veracruzana y el movimiento teatral que generó en esa institución; su labor como promotor literario; la reinvención que hizo del lenguaje teatral, a partir de su teatro costumbrista; su manera de irrumpir en la escena nacional con un lenguaje coloquial, con malas palabras y groserías: con el ‘pinches escuinclas y mendigas viejas, entre otras’”.

A partir de que Márquez empezó a montar al autor de obras como La muerte del pobre, El final de un idilio, La miseria, Los dos catrines y Un cuento de Navidad, se dio cuenta de su profunda inteligencia, de lo bien que hizo sus textos, de lo excelentemente trabajado de cada tema que aborda y de excelsa manera de manejar el lenguaje mexicano.