29 de agosto de 2013 / 12:24 a.m.

 

México • El barrio de los Comerciantes, el Oaxaqueño y uno llamado Estructura 19 fueron los tres principales conjuntos arquitectónicos que habitaron los grupos de migrantes en la antigua Teotihuacan, explicó el arqueólogo Rubén Abasolo Hernández.

Durante la conferencia "Aspectos de la vida cotidiana en los barrios foráneos de Teotihuacán", en el marco del VIII Coloquio de Arqueología en el Museo del Templo Mayor, se expuso cómo Teotihuacan fue la ciudad cosmopolita por excelencia del Altiplano mexicano, ya que por más de 300 años albergó alrededor de mil 300 individuos de origen foráneo, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

De acuerdo con diversas investigaciones, el asentamiento de comunidades procedentes de la costa del Golfo, zapotecos, de la zona maya, del actual estado de Pueblo y del centro-norte de Michoacán, se suscitó entre los años 200-250 al 650 d.C.

Rubén Abasolo Hernández es uno de los arqueólogos de la Zona Arqueológica de Teotihuacán que ha estudiado la relación establecida entre los teotihuacanos nativos y los grupos foráneos residentes en la ciudad, considerados como minorías étnicas, y las estrategias de supervivencia de las mismas.

Explicó que los migrantes se sintieron atraídos ante la expansión territorial, el dominio ideológico y material de Teotihuacán, así que proporcionaron sus servicios de una manera desarrollada y con una jerarquía reconocida, debido a que eran auspiciados por sus pueblos y ciudades de origen.

Fue así que se crearon alianzas y relaciones económicas y políticas que les permitieron participar con el Estado teotihuacano.

Los estudios también han permitido determinar que en áreas como el Barrio de los Comerciantes, en el río San Juan, los adultos y jóvenes que habitaban el lugar migraban durante su niñez o adolescencia de tierras lejanas, dedicándose al intercambio de productos con pueblos y ciudades.

Originarios de la Costa del Golfo, posteriormente se incorporaron grupos de las Tierras Bajas del área maya y del actual estado de Puebla, los grupos practicaron la exogamia debido a que los varones sólo permanecían para unirse en matrimonio con mujeres de origen teotihuacano.

Por otro lado, en el Barrio Oaxaqueño o "Tlailotlacan" se establecieron cerca de mil individuos de origen zapoteco provenientes de las tierras altas de Monte Albán y construyeron sus viviendas respetando la orientación teotihuacana, pero incorporando diseños zapotecas, señaló el investigador.

Aún después de la muerte, quienes vivían en el Barrio Oaxaqueño mantenían una jerarquía. Los personajes de alto estatus eran enterrados conforme la tradición funeraria zapoteca, siendo depositados de forma extendida dentro de tumbas o cistas y acompañados de ofrendas.

La diferencia del Barrio Oaxaqueño con el de los Comerciantes es que en el primero se practicó la endogamia para mantener el linaje, valores y tradiciones. Asimismo, la mujer jugó un papel importante en la cohesión de esta colectividad, de modo que solía acompañar en visitas al terruño o en viajes realizados con fines comerciales.

También fue zona donde se establecieron grupos foráneos el complejo habitacional denominado Estructura 19, donde convivieron zapotecas con grupos familiares procedentes del centro-norte del actual estado de Michoacán, divididos tan sólo por un muro.

El arqueólogo detalló que los primeros en establecerse en el lado sur del conjunto fue gente de los Valles Centrales de Oaxaca, después se constituyó un segundo asentamiento en el lado norte, como resultado de las relaciones de parentesco y de alianzas matrimoniales entre los dos grupos.

Hasta el momento se estima que los grupos foráneos que se establecieron en Teotihuacán se dedicaron al comercio de productos de sus regiones nativas y poco antes del colapso de los teotihuacanos, regresaron a sus lugares de origen, llevando consigo el prestigio de la mítica ciudad.

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