4 de enero de 2013 / 09:47 p.m.

Entre las aplicaciones en medicina que poseen estos sistemas, también podrían beneficiar a las personas que utilizan marcapasos.

CD. de México • Comprender la forma en que las colonias de bacterias crecen y se organizan, podría tener aplicaciones útiles en la medicina, entre las que destacan la creación de piel artificial o la prevención de que se formen biopelículas alrededor de los marcapasos, lo que disminuye el tiempo de vida de dicho aparato.

La información dada a conocer a través de un comunicado de la UNAM, menciona que el estudiante de posgrado en Ciencias Físicas de esa casa de estudios, Sirio Anel Orozco Fuentes, descubrió que ciertas células favorecen la formación de colonias más ordenadas, y el cual se plasma en su trabajo “Orden y desorden en sistemas de partículas elongadas activas: Aplicaciones a colonias de bacterias”.

Orozco Fuentes definió una biopelícula como el conjunto de células asociado a una superficie, como el caso de la placa dental. Las bacterias se organizan en colonias para superar problemas en su medio, como la escasez de nutrientes. Con la excreción de desechos, se crean estructuras tridimensionales, lo que les permite vivir en condiciones adversas, detalló

Para la formación de piel artificial, se busca que las células se organicen en capas bidimensionales, algo complicado a escala experimental; no obstante, el conocimiento generado podría utilizarse en este campo, aseguró.

Entre las aplicaciones en medicina que poseen estos sistemas, también podrían beneficiar a las personas que utilizan marcapasos, ya que garantizaría un mayor tiempo de vida del aparato.

Explicó que las bacterias pueden encontrarse en cualquier lugar del planeta, como la placa dental, donde habitan 200 300 especies de estos microorganismos, o en medios extremos como cráteres de volcanes, con más de 95 grados de temperatura.

Con este antecedente, bajo la tutela de Denis Pierre Boyer, utilizó técnicas de dinámica molecular suave y modelos del comportamiento de las bacterias, para estudiar movimientos colectivos de los microorganismos, fenómenos que pueden observarse en la naturaleza, en cardúmenes de peces o parvadas de aves.

La universitaria refirió que también se ha descrito en células epiteliales del hígado. Al aumentar en número, se organizan y se dirigen en una sola dirección; si son pocas, los sistemas formados se mueven aleatoriamente.

Respecto a las bacterias, indicó que este movimiento puede verse en Escherichia coli, una de las 600 especies de estos microorganismos que habitan en el intestino humano. Se mueven en un espacio bidimensional, entre una interfase de agua y otra de aire. Conforme se reproducen, crean vórtices.

Explicó que se estudia un sistema biológico basado en el autoensamblaje, con herramientas computacionales, para comprender la forma de las células en la organización local y la dinámica colectiva.

Redacción