1 de julio de 2013 / 01:32 p.m.

 

Ráfagas de aire súper frío aliviarían el cansancio muscular, pero un estudio revela que esa técnica de crioterapia cada vez más popular no reduce el dolor ni detiene la pérdida de fuerza muscular.

Aunque el enfriamiento acelerado mejora levemente otros elementos de la lesión muscular, como la inflamación y la actividad eléctrica celular,""es una terapia que en general no es efectiva"", dijo el autor principal, Gaël Guilhem, investigador del Instituto Nacional de Deportes de París, Francia.

En el estudio, según contó, a los atletas les interesa saber ""Si siento menos dolor, ¿soy más fuerte? Y la respuesta fue no"", agregó el autor.

El hielo se utiliza desde hace años para aliviar el dolor muscular.""Ha sido el tratamiento estándar para la lesión aguda y crónica desde los 70"", dijo Ty Hopkins, profesor de Brigham Young University ajeno al estudio.

Desde entonces, los procedimientos para enfriar el tejido dañado se han vuelto cada vez más sofisticados. Para Hopkins, las nuevas técnicas alcanzaron popularidad en los últimos años con la necesidad de reducir el daño muscular después del ejercicio.

El trabajo muscular duro produce pequeños desgarros en las fibras musculares. El proceso de reparación hace crecer el músculo. Pero inmediatamente después de una lesión, el músculo se debilita, se inflama y produce dolor.

Aunque el enfriamiento de los músculos produce analgesia, los estudios disponibles no siempre coincidieron en si la técnica previene el daño del tejido muscular.

El equipo de Guilhem pidió a 24 hombres que se provocaran una lesión muscular en un brazo. Los voluntarios estiraron reiteradamente el brazo; en cada estiramiento debían hacer presión contra una máquina de resistencia.

En el día, los participantes sufrieron dolor muscular en ese brazo. El equipo los controló durante dos semanas.

La mitad de los hombres recibió crioterapia inmediatamente después del ejercicio intenso, al día siguiente y a los dos y tres días posteriores. El resto no accedió a ninguna intervención adicional.

La terapia incluyó tres aplicaciones, cada una durante cuatro minutos, de aire frío (30°C).

La fuerza muscular de ambos grupos se redujo al día siguiente del ejercicio. La crioterapia no mejoró la evolución de los participantes que la recibieron, según publica el equipo en The American Journal of Sports Medicine.

El dolor muscular alcanzó su punto máximo varios días después del ejercicio y se redujo gradualmente en las dos semanas siguientes. De nuevo, el uso de la crioterapia no influyó en la evolución de los participantes.

Un resultado que sí varió entre los grupos fue la inflamación, que se evaluó mediante el nivel en sangre de la proteína conocida como proteína C reactiva. Sus niveles se mantuvieron estables en el grupo tratado con crioterapia, mientras que en el grupo control aumentó un 93 por ciento a los tres días del ejercicio.

El equipo utilizó la electromiografía para observar la "actividad" muscular durante un ejercicio, lo que permite conocer el alcance de una lesión muscular. "Observamos que el grupo tratado con crioterapia conservó su nivel de actividad muscular durante unos dos días", precisó Guilhem, quien aclaró que la diferencia entre los grupos no era demasiado grande "y no tendría un efecto en el rendimiento muscular".

Que la crioterapia no ayude demasiado cuando el ejercicio es intenso no significa que no pueda hacerlo en otros casos, como en las lesiones articulares, según dijo Hopkins. Es más, Guilhem consideró que ayudaría a las personas a sentirse mejor durante el proceso de recuperación de una lesión muscular.

Reuters