AP
15 de mayo de 2013 / 01:26 p.m.

 La Marina de Estados Unidos efectuó ayer en el océano Atlántico, desde el buque USS George H.W. Bush, el primer lanzamiento de una aeronave de combate no tripulada del tamaño de un avión normal, que es la única en su tipo capaz de despegar desde un portaaviones.

Se trató de un avance en el programa de aeronaves robot de la milicia estadunidense que se desarrolla en medio de temores crecientes sobre la legalidad de la vigilancia y los ataques letales realizados por ese país con naves no tripuladas de menor tamaño, conocidas como drones.

El avión de combate no tripulado, que se llama X-47B, es el primero diseñado específicamente para que despegue y aterrice en un portaaviones, característica que permite su utilización en el mundo sin la necesidad de obtener autorización de un gobierno local, ya que ese tipo de barcos pueden anclar en aguas internacionales cerca de donde esté su objetivo.

El X-47B despegó ayer por la mañana sin contratiempos y efectuó dos acercamientos al portaaviones antes de regresar a tierra para concluir con éxito su primer vuelo de prueba en altamar, pues ya había sido probado en julio de 2012 despegando desde un aeropuerto militar.

El avión puede volar a una altitud de 12 mil 192 metros, tiene un alcance de por lo menos 2 mil 100 millas náuticas (alrededor de 3 mil 889 kilómetros) y alcanza altas velocidades, aunque subsónicas (no supera mil 235 km/h).

Además es totalmente autónomo en vuelo, es decir que el aparato no es controlado a distancia, sino que utiliza un programa informático que le indica hacia dónde ir, a menos que sea necesaria la intervención de un operador en la misión.

Por esa característica, esta aeronave difiere de los demás aviones teledirigidos de las fuerzas armadas que requieren de una persona que los maneje desde algún lugar remoto.

La organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) solicitó que se prohíba preventivamente el desarrollo y utilización de cualquier sistema que lleve armas y sea totalmente autónomo, es decir que funcione sin la intervención del hombre.

DRONES POLÉMICOS

Aunque algunos modelos de aviones teledirigidos actuales —entre éstos el X-47B— conservan algún nivel de supervisión en las decisiones sobre el uso de la fuerza letal, HRW pronosticó el posible desarrollo en unas décadas de armas totalmente autónomas que seleccionen y ataquen a sus objetivos sin la intervención o supervisión humana.

La Marina actualmente opera otros dos aparatos no tripulados, el ScanEagle, que es un drone pequeño, de bajo costo, y que no lleva armas, y el Fire Scout, que tiene la fisonomía de helicóptero y está armado.

Tanto las fuerzas armadas como la CIA utilizan otros dos drones, Predator y Reaper, para operaciones de vigilancia y ataque en el mundo.

Las fuerzas armadas los utilizan de manera habitual en Afganistán y otras zonas de guerra, mientras que la CIA ha efectuado con frecuencia ataques con ellos en la región fronteriza de Pakistán, en su mayoría durante operaciones secretas que provocan severas críticas al gobierno de ese país.

Algunas naciones (principalmente Afganistán y Pakistán) sostienen que los ataques de los drones causan un mayor número de fallecimientos entre la población civil y que su manejo se realiza con escasa supervisión, lo que ha provocado fuertes críticas a la milicia de Estados Unidos.

Todavía es una aeronave de prueba y la marina no tiene el propósito de que el nuevo aparato tenga uso operacional pronto, pero la información que recaba es aprovechada por las fuerzas militares en el desarrollo del programa de aeronaves no tripuladas.

Algunos detractores afirman que la utilización de los aviones teledirigidos suscita preocupación por el desarrollo de sistemas a los que pueden agregarse armas y que tienen cada vez menos control humano sobre el lanzamiento de ataques.