14 de mayo de 2013 / 02:37 a.m.

Guadalajara • La experta Citlali Zamora Cimental indicó que el deseo imperioso en los niños de comer tierra, gis, yeso e incluso pintura de las paredes puede ser indicativo de deficiencia de hierro.

Añadió que esta práctica es conocida como "pica" y es frecuente en niños de 1 a 6 años de edad (preescolares), y el criterio para su diagnóstico es que durante un mes el infante recurra a ingerir de manera constante tierra y elementos no nutritivos.

La pediatra adscrita al Hospital General Regional 46 del IMSS en Jalisco dijo que, en términos generales, es frecuente que los niños lo hagan a escondidas si se encuentran bajo vigilancia de los padres.

"Sin embargo, los papás deben estar muy pendientes sobre todo porque el niño come normal y no suspende su dieta", señaló.

"Aunque frecuentemente tiene el deseo imperioso de comer tierra, el niño no sustituye con eso su alimentación diaria, por lo tanto a veces los padres no se percatan de que el infante presenta los síntomas de la pica", advirtió.

Explicó que una vez que se determina que la causa de comer tierra y otros elementos se asocian a la falta o deficiencia de hierro en la alimentación, se procede al tratamiento que incluye el suministro del mismo en fármacos.

Así como incluir en la dieta los alimentos que naturalmente provean este mineral, como: carnes, aves, pescado, vegetales, cereales y leguminosas.

Detalló que el tratamiento puede durar dos meses y posteriormente se debe realizar una nueva prueba de sangre para verificar los niveles de glóbulos rojos y hemoglobina.Mencionó que es necesario medir de manera periódica la talla y peso del niño, para verificar que no existan retrasos en su crecimiento y desarrollo.

Comentó que aunque pudiera parecer un hábito inofensivo, "son muchos los riesgos sanitarios que pueden existir al comer tierra y otros elementos, como posibles infecciones gastrointestinales por contaminación de heces fecales o intoxicaciones por metales como el plomo de la pintura o insecticidas contenidos en la tierra, así como fuertes dolores abdominales".

Indicó que tras descartar la deficiencia de hierro con un análisis sanguíneo como causa de la pica, es necesario revisar la salud mental del niño derivado de que también el comer compulsivamente estos elementos no nutritivos puede ser secundario a algún trastorno de ansiedad o enfermedad mental.

"Incluso en algunos niños que padecen autismo es frecuente detectar este hábito o incluso en los que presentan algún tipo de retraso psicomotor", agregó.

Recomendó a los padres de familia estar atentos a algunas señales de alarma como el hecho de que el niño presente diarreas constantes o se queje de dolor abdominal, "o bien si las paredes del hogar se encuentran roídas o las macetas o jardineras con la tierra revuelta".

"Lo ideal es que el niño sea valorado por el médico pediatra, quien lo derivará con el experto en nutrición en caso de tratarse de una deficiencia de hierro o bien con el psicólogo si la causa de la ?pica? proviene de algún trastorno emocional o mental", apuntó.

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