13 de marzo de 2013 / 01:41 p.m.

 

Manifestantes feministas exigieron un mayor papel de la mujer en la Iglesia católica y encendieron una bengala de humo rosa en una colina del Vaticano mientras comenzaba el cónclave.

Imitando las tradicionales señales de humo de la Capilla Sixtina, blanco para un nuevo pontífice y negro para una votación inconclusa, las mujeres también se vistieron de rosa y llevaron insignias de “sacerdocio femenino”.

Algunas han sostenido que ya juegan un papel importante en la Iglesia enseñando, preocupándose por los jóvenes y haciendo gran parte del trabajo misionero, mientras que otras consideran que están excluidas de los roles más importantes y que la prohibición del sacerdocio es obsoleta.

"“El actual club de viejos chicos ha dejado a nuestra Iglesia tambaleándose por los escándalos de abusos, el sexismo y la opresión”", dijo la directora de la Conferencia por el Sacerdocio Femenino, Erin Saiz Hanna, una de las mujeres que se reunieron en un pequeño grupo en la colina Janiculum, sobre la catedral de San Pedro.

"“La gente de la Iglesia está desesperada por un líder que abra el diálogo y abrace los regalos de la sabiduría femenina en cada nivel del gobierno eclesiástico"”, dijo.

El Vaticano dice que las mujeres no pueden ser curas porque Jesús eligió voluntariamente solo a hombres como apóstoles, pero los partidarios del sacerdocio femenino dicen que simplemente actuó conforme a las costumbres de su tiempo.

La protesta del martes en Roma siguió a una manifestación de “humo rosa” en Nueva Orleans durante el fin de semana, a la que seguirán actos similares en ciudades de Estados Unidos mientras dure el cónclave.

Además, la policía desalojó a dos mujeres desnudas de la cintura para arriba durante una breve protesta en la Plaza de San Pedro después de que los cardenales se retiraran a la Capilla Sixtina.

En 2012 Benedicto XVI reafirmó la prohibición del sacerdocio femenino y dijo que no toleraría desobediencia por parte de los clérigos.

Pero algunos cardenales que forman parte del cónclave de esta semana se han expresado sobre la necesidad de revisar el papel de las mujeres en la Iglesia y de que se les abran las puertas a las posiciones de liderazgo.

El cardenal argentino Leonardo Sandri, de 69 años, dijo este mes que las mujeres deben tener un papel mucho más importante en la vida de la Iglesia y poder contribuir en áreas que ahora son exclusivas para los hombres.

Reuters