3 de febrero de 2015 / 09:28 p.m.

García.- Los Fierro se encuentra en el municipio de García, Nuevo León y es una rica zona arqueológica cuya antigüedad puede llegar a superar los cinco mil años.

El espacio con manifestaciones gráfico rupestres toma su nombre por la población que se encuentra al pie de la serranía.

La zona de grabados nace en la cresta rocosa y se prolonga por varios kilómetros cuesta arriba hasta alcanzar una altura que supera los 500 metros.

Este sitio se encuentra justo a la orilla del río Pesquería, cauce que baja desde la Sierra Madre Oriental y tiene su nacimiento en la parte alta del estado de Coahuila.

En la parte más alta del cerro se encuentran cinco representaciones de cornamenta de borrego cimarrón esparcidas en un perímetro de 50 metros.

Las representaciones del borrego se asemejan a la de puntos relativamente cercanos como El Delgado y Boquilla Flores, ambos se encuentran aproximadamente a 50 kilómetros.

Es fácil suponer que en la época en la que los cazadores recolectores que habitaron el lugar las condiciones climáticas eran sumamente distintas.

Seguramente el Río Pesquería llevaba un considerable volumen de agua que permitía a los grupos de cazadores recolectores sostener un estilo de vida la cual se vio reflejada en prolongados periodos de habitación en este sitio sin que esto quiera decir que perdieron su condición de pueblo seminomada.

La evidencia arqueológica así lo indica ya que a menos de cuatro kilómetros se ubica el sitio arqueológico Cueva Ahumada un abrigo rocoso donde se han encontrado enterramientos y el estudio arroja cifras que abarcan desde los 9 mil hasta el mil 200 después de Cristo.

Por lo que la presencia en el lugar de las cornamentas de borrego y el armamento para cazarlos es indicativo que algunos grupos de irrumpieron en la región para seguir al borrego como si se tratara de expediciones lejanas de cacería.

En una de las rocas en la parte media del cerro sobresale un antropomorfo cuyas manos se asemejan a los rayos del sol.

Varios grabados incisos en la roca pueden ser vistos a lo largo de la cresta y es casi seguro que son contemporáneos al mismo tipo de grabados encontrados en la parte alta de Icamole.

En una enorme roca que domina el panorama desde la parte media la cresta rocosa se encuentra la representación de un círculo con una cruz, motivo muy recurrente en toda la región, que de acuerdo al maestro William Breen Murray se trata de un símbolo de orientación el cual marca los cuatro puntos cardinales.

Si bien es cierto que los grupos de cazadores recolectores no conocían la brújula, sin embargo sabían a la perfección el movimiento de las estrellas y los puntos de salida y puesta del sol, por lo que conocían muy bien el lugar donde se encontraban ubicados.

Aún falta mucho por investigar en esta materia sin embargo hay que considerar este tema puede ser objetivo de una futura exploración.

Muy cerca donde se encuentran las cornamentas de borrego grabadas en la roca los habitantes prehistóricos del lugar plasmaron dos Atlas muy bien elaborados, detallando a la perfección el artefacto.

Este camino ha sido utilizado desde la época colonial y comunicaba al municipio de García, anteriormente denominado "Pesquería Grande", porque ahí se cazaban indios, llamados piezas, que luego eran venidos para trabajar en las minas de Mazapil, Zacatecas o eran trasladados, como esclavos a lugares distantes como Cuba o República Dominicana.

Esta zona era uno de los puntos del Nuevo Reino de León donde más se capturaban indios esclavos, una simple solución a un problema complejo y grave, ya que al apresarlos y luego venderlos, obtenían grandes ganancias y por otro lado exterminaban al enemigo que les daba muchos dolores de cabeza.

Lugareños que habitan esta comunidad, dedicados al pastoreo de cabras, mencionan la existencia de una gran cueva y otros abrigos en la parte más alta de la montaña más arriba de donde termina la zona de grabados.

Estas cuevas han sido habilitadas como refugio o corrales para salvaguardar a las crías de los depredadores como los coyotes, los pumas y osos que abundan en éste paraje del municipio de García.

Esparcidas en lo accidentado del terreno proliferan cientos de plantas de peyote, esta cactácea alucinógena, era esencial en los mitotes indígenas, y es muy abundante en esta región.

En algunos puntos se pueden formar hasta comunidades de cerca de 40 plantas, razón por la cual Los Fierro es visitado por grupos de personas, como hippies o practicantes de algún tipo de creencia alternativa, como una respuesta para sanar sus males espirituales.

Es muy probable que existan más representaciones de borrego cimarrón en otros sitios arqueológicos cercanos como es el caso de la serranía de Nacataz que se ubica ya en la zona urbana de García la cual ya pertenece a Monterrey y su área metropolitana.

Como en otros lugares la modernidad no le ha caído bien a la zona arqueológica, la construcción de una carretera pavimentada literalmente partió en dos la cresta rocosa donde existen los grabados, una buena cantidad de petroglifos fueron destruidos por la dinamita utilizada en la construcción de la rúa.

LOS CAZADORES

-La presencia en el lugar de las cornamentas de borrego y el armamento para cazarlos es indicativo que algunos grupos de humanos irrumpieron en la región para seguir a la presa.

-En una enorme roca que domina el panorama desde la parte media la cresta rocosa se encuentra la representación de un círculo con una cruz, motivo muy recurrente en la zona.

-Lugareños que habitan esta comunidad, dedicados principalmente al pastoreo de cabras, mencionan la existencia de una gran cueva en la parte más alta de la montaña.

TEXTO Y FOTO: LORENZO ENCINAS