12 de marzo de 2013 / 12:40 a.m.

En un tiempo en el que las preguntas sobre el ser y estar han tomado nuevas formas, el español José Antonio Marina está convencido de que la filosofía se han convertido en un servicio público.

 

Ciudad de México • En un tiempo en el que las preguntas sobre el ser y estar han tomado nuevas formas, el español José Antonio Marina está convencido de que la filosofía se han convertido en un servicio público, en especial porque las sociedades contemporáneas necesitan el favor de la tarea del filósofo, “pero de un filósofo serio”.

“Estamos acostumbrados a que la filosofía sea la exposición de la idea que cualquiera tiene sobre el mundo. Eso es muy interesante, pero eso es una especie de biografía conceptual: cuando hablamos de filosofía lo hacemos de una cosa seria, en especial porque tenemos una cultura que va muy rápido, donde cambian mucho las cosas y no tenemos una visión general de lo que ocurre, en el que se nos introducen conocimientos muy sectoriales, pero muy poderosos y no vamos a saber cómo pensarnos, cómo criticarnos, cómo evaluarnos.”

De visita por México para participar en el ciclo de conferencias “El concepto del amor en el lenguaje filosófico”, organizado por la Fundación Ética Mundial en México y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, el filósofo español puso como ejemplo el tema de la educación y la responsabilidad de la enseñanza.

“¿Quedara en los políticos?, no porque no lo saben. ¿Los científicos?, no porque cada científico sabe de su ciencia. ¿Los sacerdotes?, no porque son religiosos. ¿Quién va a decir algo tan importante como la manera en que debemos educar a nuestros hijos?, una tarea tremenda, pero alguien tiene que mantener muchos hilos conceptuales en la mano, lo cual es una cosa muy difícil, pero no se me ocurre que pueda hacerlo alguien que no sea este nombre casi mítico que es el de filósofo.”

En ese sentido, José Antonio Marina destacó que los filósofos deben trabajar para poder explicar el presente y ofrecer a los ciudadanos posibilidades de futuro, por lo tanto debería ser una filosofía debe ser sistemática, que aspire a integrar muchos saberes distintos para explicárselos a la ciudadanía, “que necesita tener ideas claras y, en ese sentido, la filosofía es rigurosa, es sistemática y es un servicio público”.

José Antonio Marina ha publicado en Anagrama títulos como Elogio y refutación del ingenio, Teoría de la inteligencia creadora, Ética para náufragos, El laberinto sentimental o El misterio de la voluntad perdida, siendo el más reciente El bucle prodigioso.

Acompañado de Gerardo Martínez Cristerna, el filósofo español ofrecerá una serie de conferencias en torno a “El concepto del amor en el lenguaje filosófico”, en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos o la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo, para concluir el próximo 15 de marzo en el Club de Industriales.

JESÚS ALEJO SANTIAGO