23 de agosto de 2013 / 01:08 p.m.

""Sonó el teléfono. Stefano Cabizza, de 19 años, se apresuró a contestar. Al otro lado de la línea estaba el papa Francisco. El chico de Padua, con una pasión inmensa por el futbol y comprometido en sus estudios, no podía creerlo"", reportó la prensa italiana.

Según relató el joven, la conversación se extendió por unos ocho minutos y durante la misma el pontífice a tuvo una actitud coloquial, cercana, totalmente alejada de cualquier protocolo.

""Me dijo que le hablara de tú: ¿Crees que los apóstoles le decían usted a Jesús? ¿O que le decían excelencia? Eran sus amigos, como lo somos ahora tú y yo; y yo, a los amigos, les hablo de tú a tú”", contó.

Cabizza le escribió una carta al Papa antes de ir a Roma con su familia y se la entregó a un cardenal durante la misa en la plaza.

""Quise hablar sobre esta experiencia fantástica solamente para dar a conocer el gesto de gran humildad y cercanía hacia nosotros los fieles por parte del papa Francisco"", agregó el joven refiriéndose a la llamada.

Desde su llegada al trono de San Pedro, el líder católico ha mantenido su costumbre de llamar por teléfono o responder personalmente a cartas de personas que se dirigen a él a través de diversos mensajes.

Al inicio trascendieron numerosas llamadas a sus amigos en Argentina, como por ejemplo el mensaje que dejó grabado en el contestador del líder y activista de la asociación La Alameda, Gustavo Vera, para felicitarlo por su cumpleaños.

De hecho Vera confirmó que ha dialogado telefónicamente con Jorge Mario Bergoglio en tres ocasiones y que este último lo invitó a disertar sobre el tema de la trata de personas en el Vaticano.

A pocos días de haber asumido como pontífice llamó a su puesto de diarios de confianza en BuenosAires para pedirle al hijo del titular, Daniel del Regno, que ya no le guardase el periódico que todos los días le reservaba.

Las anécdotas del Papa llamando a diversas personas se multiplican con el correr de las semanas. Con su única hermana viva, María Helena Bergoglio, Francisco habla a menudo y cada tanto se comunica con alguno de sus ex sacerdotes.

"“Hola Michele, soy el papa Francisco”". Con esas palabras saludó unos días atrás —también por teléfono— a Michele Ferrio, hermano de un empresario italiano dueño de una serie de gasolineras quien fue asesinado hace dos meses. Ferrio quedó conmocionado, ya que el Papa llamó para consolarlo.

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