4 de noviembre de 2013 / 06:41 p.m.

Llegar a la adolescencia muestra muchas conductas, algunas controversiales, otras agradables a los adultos; pero sin lugar a dudas esto es una aventura tanto para ellos como para quiénes los rodeamos.

Al llegar a esta etapa se muestran felices porque significa que dejan de ser niñitos y pasan a tener obligaciones más grandes por lo cual les da la idea de que pueden ser independientes y autónomos, pero a la vez saben que estarán solos con sus problemas y que habrá sorpresas o situaciones que no podrán controlar, por lo tanto también están temerosos.

Todos estos sentimientos que son encontrados, precisamente es porque empiezan a darse cuenta desde su punto de vista que todas las cosas son importantes y no saben cómo reaccionar ante las relaciones sociales a las cuales antes no les daban importancia. Ahora existen chicos o chicas a las cuales hay que agradar y no saben cómo hacerlo.

A parte de todo eso, constantemente son exhibidos por las acciones que toman, por los errores que comenten y por los gustos o preferencias que tienen en ropa, lectura etc.

En medio de tantos cambios, conocer los sentimientos de nuestro hijo y ayudarlo a expresarlos no es una tarea sencilla. Por lo general, se pone arisco, malcriado o decide no hablar y mantener una distancia que puede sorprender y asustar a papá y mamá.

Por eso como padres lo primero que debemos comprender es que no somos más padres de niños pequeños, ahora somos padres de adolescentes. ¿Existe diferencia? ¡Por supuesto que sí! Ahora tenemos que apoyarlo cuando tome decisiones, ahora debemos afirmarle la idea de que estamos con él. Esto lo podemos realizar mediante las relaciones y acciones que en conjunto realizamos.

Por ejemplo:

-       Permitirle participar en las decisiones familiares, aun y haya noticias que no seas agradables a ellos hay que comunicarles, ya no son niños ya son adolescentes que pueden dar su punto de vista. Así es como les mandamos el mensaje de que su opinión vale para nosotros porque ya no son niños, ya analizan las situaciones  y sus propuesta son importantes.

 

-       Las tareas asignadas deben de ser cada vez de mayor importancia y no intervengamos para resolverles sus dificultades, dejémosle ver que tenemos confianza en lo que hace, y sobre todo haciéndole saber que ya es grande y se esperan conductas de adolescente y no de niño.

 

-       Por lo otro lado hay que macarle reglas y hacerlas cumplir, no por ser adolescente  y ya no un niño va hacer lo que le plazca y desee. Por ejemplo el llegar por las noches a cierta hora, el que respete y no agreda a sus hermanos menores. Ya que son reglas que todos como familia, sin importar la edad debemos de cumplir.

 

-       Mantener la comunicación con los adolescentes es importante, debe aprender a ser escuchado pero igual debe aprender a escuchar a los demás. Debe comprender que así como él tiene estados anímicos, los demás también y hay momentos en los cuales no estamos de humor para bromear o hay momentos en los cuales podemos enojarnos mas pronto.

 

-       Darle una aportación económica si así lo acuerdan ya sea por trabajo realizado, por festejo etc. y deba aprender que esa cantidad se administra y dependerá de esa administración el que pueda adquirir objetos que desee.

 

Entrar en esta edad, tiene sus momentos intensos, oscuros, de temor pero también de alegría. Sea como fuere esta época es parte de la vida de todo humano, camino por el que todos hemos andado y que nos ha permitido madurar.  Como padres seamos pacientes y ayudemos a aceptarse, a canalizar sus sentimientos y a amarlos siempre.

 Miriam Benítez González