heliodoro hinojosa | @HELIODOROH
6 de febrero de 2017 / 08:18 p.m.

"Lo presentía", murmuró sorprendido Antonio Salas. "No pasaba nada si veníamos al aeropuerto, no ha pasado nada hasta ahora, y así debemos seguir, sin miedos", dijo.

Antonio Salas, de 1.90 metros de estatura y unos 90 kilos, se paró en el aeropuerto de Las Vegas con una cobija que traía los colores y el escudo de la bandera de México, se la puso en la espalda, y así se mezcló con los policías norteamericanos, aún y cuando alguna vez lo agarraron alcoholizado, "y por eso no me quieren dar la residencia, porque me porté mal, me junté con malas amistades".

Luego, detalló que estará en el partido del Tricolor, porque la presión que ejerce Donald Trump, presidente de Estados Unidos, contra los indocumentados, no lo desalienta.

"A ese cabrón no hay que tenerle miedo, sino lástima, porque tanta educación no le sirvió para hablar como ser humano", mencionó mientras su esposa lo miraba con seriedad, sentada, tratando de contener la inquietud de sus hijos.

De este Tricolor viene a ver a Rafael Márquez, porque es su ídolo desde hace tiempo, desde antes de que él se viniera a Estados Unidos en el año 2000.

A unos metros la señora Gloria, acompañada por sus dos hijos, intercambia palabras con un guardia que resguarda el autobús del Tricolor. Le pregunta una ruta, y éste le contesta amablemente. No hay estrés ante los policías, entre ellos los aficionados mexicanos caminan sin problema.

Emmanuel, dice que no compró boletos para ver a la selección frente a Islandia, al igual que José, porque estuvieron en el partido del 2013, en el que América y Chivas se enfrentaron, y "hubo golpes, se metieron a la cancha y hasta a una persona apuñalar o afuera del estadio".

Many, como le llaman sus amigos, se acomodó la gorra, y enseguida señaló que el tema de Trump, no es tan severo como para ahuyentarlos de los partidos del Tricolor, al menos hasta ahora.

"Yo soy mesero, y si estás bien, si tienes tus papeles en orden no pasa nada. Aquí estamos sin problemas, y así vivimos todos los días".

En un espacio pequeño se pusieron frente a frente unos 30 mexicanos con policías, un retrato que a últimas fechas, a muchos, pudiera parecer un acto arriesgado. Pero no, no hay pánico en los aficionados. Aún no hay nada de eso.