AGENCIAS
28 de febrero de 2016 / 03:36 p.m.

El Barcelona, que volvió a sufrir, echó mano de Leo Messi para remontar ante el Sevilla (2-1), con lo que completa una vuelta liguera invicto, iguala el récord del Real Madrid de 1989 de 33 partidos sin perder y da otro paso hacia la defensa del título.

La última vez que cayó el conjunto de Luis Enrique Martínez fue el 3 de octubre de 2015 ante el propio equipo de Unai Emery en el Ramón Sánchez Pizjuán. Desde aquel 2-1 nadie ha podido con los azulgrana, que igualan la racha del Real Madrid que dirigía el holandés Leo Beenhakker en la campaña 1988-89.

El Sevilla, en una primera media hora excepcional, plantó cara al Barcelona e incluso se adelantó en el marcador con un tanto del internacional Víctor Machín 'Vitolo' a los veinte minutos.

Pero de nuevo pulsó el 'botón Messi' para recomponer la figura y la 'Pulga' no faltó a su cita. Suyo fue el gol del empate a los 31 minutos al transformar con maestría una falta directa.

Y aunque el Sevilla parecía resistir con cierta entereza las acometidas barcelonistas no pudo evitar que al inicio del segundo tiempo Gerard Piqué firmase el 2-1.

Parecían desvanecerse las ilusiones sevillistas de dar la sorpresa y dejar de ser el único equipo de la Liga BBVA que aún no ha ganado fuera de casa. Poco después, Claudio Bravo puso su determinante aportación con una buena intervención ante el francés Kevin Gameiro, que se había quedado solo delante del meta chileno.

El Sevilla puso en jaque al Barcelona y le planteó, como en la ida e incluso en la espectacular Supercopa de Europa de 2015, numerosos problemas. Le lanza otro aviso para la final de la Copa del Rey.

Pero no tuvo acierto y volvió a salir derrotado del Camp Nou. El Barcelona, de nuevo con sufrimiento, supo capear el temporal y acercarse al título.

Por si quedaba alguna duda, este resultado significa con más rotundidad el adiós definitivo del Real Madrid a sus aspiraciones tras perder en el derbi con el Atlético.

El conjunto de Zinedine Zidane navega sin rumbo a doce puntos y el de Diego Simeone es la única alternativa a día de hoy, aunque su desventaja, ocho, es también notable.

No tuvo piedad el Villarreal del Levante, al que superó con meridiana claridad por 3-0. El equipo de Marcelino García Toral consolida cada día más la cuarta plaza e incluso mete presión al Real Madrid, al que se ha acercado a dos puntos.

Pese a los numerosos cambios introducidos por el técnico asturiano, el 'submarino amarillo' demostró su fiabilidad y acumuló su decimotercer partido sin perder.

El brasileño Leo Baptistao y Samu Castillejo reflejaron la superioridad villarrealense en el primer tiempo. En el segundo apuntilló Adrián López al contragolpe y hundió al Levante, que volvió al farolillo rojo perjudicado además por la posterior victoria del Granada en La Coruña ante el Deportivo (0-1).

No pudo tener mejor estreno José González en el banquillo granadinista tras relevar a José Ramón Sandoval. El conjunto andaluz, con un tanto de penalti del franco-marroquí Youssef El Arabi (m.24), tras falta cometida sobre el venezolano Adalberto Peñaranda, se llevó un triunfo fundamental en su lucha por la salvación.

Lucas Pérez, el artillero deportivista esta campaña, no estuvo acertado ante la portería rival y el Deportivo sumó un encuentro más sin ganar. Ya lleva diez. De una primera vuelta ilusionante ha pasado a la preocupación, aunque aún transita por la mitad de la tabla.

Valencia y Athletic escribieron en Mestalla el primer capítulo de los tres que tienen fijado, al haber quedado emparejados en los octavos de final de la Liga Europa.

El conjunto de Ernesto Valverde dio un golpe de mano al del inglés Gary Neville, cuya racha de tres victorias seguidas quedó truncada de raíz por el acierto del cuadro vasco en el segundo periodo.

Sabin Merino (m.73), Iker Muniain (m.77), cuyo último gol se remontaba al 30 de agosto de 2014, y Aritz Aduriz (m.80) liquidaron la reacción del Valencia y devolvieron al Athletic, después de tres encuentros sin ganar, el sueño europeo que se le vuelve a alejar al conjunto de Neville.